Pese al potencial que tiene el campo para el uso de la energía solar y los incentivos de tipo tributario, arancelario y contable que ofrece el Gobierno, menos de 3% de la energía total que se consume en el país es de este tipo. 

Una de las razones es que poco se conoce de los beneficios. Hace menos de un año, el Gobierno Nacional expidió la Ley 1715 de 2014, una forma para incentivar la generación de energías a partir de recursos limpios, como este. En la misma se específica cómo todo aquel que implemente soluciones energéticas que incluyan equipos y componentes relacionados con energías renovables pueden ser objeto incentivos. 

Uno de ellos es que dentro de los cinco años siguientes de realizada la inversión se podrá reducir anualmente 50% del valor total de la misma. Además, los agricultores estarán exentos del IVA para maquinaria, equipos, servicios y materiales nacionales o importados. 

Junto con esto, el Gobierno promete a los comercializadores la exención de derechos arancelarios de importación de maquinaria, equipos, materiales e insumos destinados a las fuentes nacionales de energía, siempre que no sean producidos por la industria nacional. También, la depreciación contable acelerada de activos, es decir, la tasa anual de depreciación será no mayor de 20% como tasa global anual, según la normativa. 

La Ley fue creada gracias a la investigación del Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas No Interconectadas (Ipse), una entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía.

Para Germán Corredor, director del Observatorio de Energía de la Universidad Nacional, la energía solar tiene la ventaja de ser limpia y amigable con el planeta, a diferencia de la hidráulica o de carbón, que son propensas a producir gases y desechos.   

Como los productos en su mayoría son importados, el alza del dólar ha jugado en contra del precio del los paneles solares. Los costos de tener este sistema en la finca oscilan entre $400.000 y $15 millones, dependiendo de la necesidad de energía que el agricultor tenga. Sin embargo, están $5 millones por encima que hace menos de un año, cuando se podían encontrar en el mercado a $2 millones.  

La variación de estos valores depende del consumo de la vivienda y el área donde esté instalada, pues la utilización del producto será distinta en Cartagena, donde hay más energía solar, que en Bogotá o Medellín. 

Alfonso Álvaro, directivo comercvial de Energreencol, explica que para implementar esta tecnología en una finca no solo se necesita el panel, sino también un cargador y un cableado. Todo el equipo se paga en un periodo de ocho años y tiene 25 años de vida útil, lo que significa que la finca tendría energía gratuita por 17 años. Sin embargo, admite que el alza del dólar ha influido en el precio del producto. 

Víctor Trujillo, gerente comercial de la empresa Agro Marinos J. Moreno y Cia, distribuidora de los paneles solares piensa que la ventaja más significativa de utilizar la energía solar en el campo es el ahorro de combustible, sobretodo, en la mano de obra y en mantenimiento.

Contrario a las ventajas que sustenta Álvaro y Trujillo, Germán Corredor asegura que la energía solar es mucho más costosa que la red o cualquier fuente convencional sea hidráulica o de carbón. Para él, un panel solar tiene la capacidad de generar casi 200W (200 vatios), mientras que una casa necesita fácilmente 15.000w (15.000 vatios), por lo que, se requieren muchos paneles para prender pocos bombillos.  

Corredor concluye que “los incentivos del Gobierno son insuficientes y aún más con un dólar caro pues la tecnología es importada. Los paneles son de mayor utilidad en zonas rurales que no tienen posibilidad de acceso a una red, en veredas de Los Llanos Orientales o El Chocó, pues los usuarios solo tendrán que hacer la inversión inicial”.

Una oportunidad de energía para las zonas montañosas  
Gerardo Cañas Jiménez, director del Ipse, señala que los paneles solares son un sistema de aprovechamiento de energía idóneo para zonas donde el tendido eléctrico no llega, es decir, zonas rurales, montañosas, islas o es dificultoso y costoso su traslado. Para él, la única inversión que se tiene que hacer al implementar los paneles solares es el costo inicial de la infraestructura pues no requiere ningún combustible para su funcionamiento y se puede amortizar a los 5 años de su implantación. “La energía solar fotovoltaica no requiere ocupar ningún espacio adicional, pues puede instalarse en los tejados y edificios”. 

Las opiniones

Germán Corredor
Director del Observatorio de Energía de la U. Nacional

“La energía solar tiene la ventaja de ser limpia y amigable con el planeta, a diferencia de la hidráulica o de carbón, , que son propensas a producir gases y desechos”.