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Una de las plagas que está poniendo en riesgos los cultivos de plátano es, sin duda, la conocida como la ‘mosca blanca’, es decir, una serie insectos chupadores que se alimentan de la sustancia elaborada por la planta. Al hacer esa alimentación causan un desecamiento y la muerte del tejido en las hojas afectando la calidad y el peso de los racimos de plátano, como explica Silverio González, presidente de la Federación Colombiana de productores de Plátano (Fedeplátano). 

De acuerdo con González, el cambio climático ha sido uno de los factores que más ha despertado la presencia de la plaga que ya ha afectado 20 hectáreas de cultivo en Quindío y Risaralda y que ahora se reporta en la zona de los Llanos. 

El ingeniero agrónomo Deivis Suárez Rivero, coordinador de extensión y relación con el medio de ingeniería agroindustrial de la Fundación Universitaria Agraria de Colombia (Uniagraria), explica que para entender la afectación del mosquito  “es necesario saber que este es un insecto cuyo aparato bucal es picador chupador, por lo que se alimenta de la savia de la planta, principalmente a nivel de las hojas. Durante el ataque, estos insectos producen una abundante secreción de apariencia algodonosa o azucarada que propicia el desarrollo del hongo fumagina. Dado lo anterior, se pueden formar dos grandes grupos con los daños que estas ocasionan a la plantación, dividiéndolos en daños directos y daños indirectos”. 

Teniendo en cuenta la división, para Suárez los daños directos “son ocasionados por la succión de la savia de la hoja, pudiendo amarillear ésta en ataques muy intensos y provocar su muerte prematura o reduciendo su capacidad fotosintética”.

Los daños indirectos producidos se dan por las sustancias azucaradas producidas, la secreción de apariencia algodonosa y el desarrollo posterior de la fumagina. Esto reduce la actividad fotosintética, provocando una falta de vigor de la planta.  

“Es evidente entonces que lo principal, a modo de cuidados de la finca está en el monitoreo de esta y otras plagas que puedan aparecer, no solo dentro de los cultivos, sino en sus alrededores. Es de citar que plantas como los Ficus, ornamentales y palmeras, que son empleadas como cercas vivas o decorativas, suelen ser hospederos de este tipo de insectos plaga”, señala. 

Tenga en cuenta...

Romper el ciclo biológico es una de las estrategias de control más eficientes que en la actualidad se posee. El lavado de las hojas debe repetirse cada cinco semanas sobre las plantas foco, ya que después de ese tiempo las nuevas moscas blancas habrán emergido y el problema se agravará.

Además se recomienda la multiplicación y posterior liberación de enemigos naturales de la plaga  como la Encarsia hispida, Chrysopa sp., Delphastus sp., Orius sp.

La opinión

Deivis Suárez Rivero
Ingeniero Agrónomo Uniagraria
"Este insecto se alimenta de la savia de la planta, principalmente a nivel de las hojas. en el ataque produce una secreción de apariencia algodonosa”.

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