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“Allá arriba en aquel alto, donde nace la quebrada había un monte muy bonito y el agua nunca faltaba. Pero un hombre irresponsable tumbo el monte y lo quemo ya no hay pájaros ni leña, la cañada se seco. La gente al verse sin agua
matas de monte sembró volvieron los pajaritos y el agua también volvió…”

Actualmente me encuentro realizando una gira por el país celebrando ‘La Gran Fiesta de la Democracia Cafetera’ con miras a las Elecciones Cafeteras 2014, donde los caficultores con cédula cafetera, tienen la oportunidad de elegir a sus representantes a los comités municipales y comités departamentales de cafeteros. En estas giras he tenido la gran bendición de recorrer gran parte del país y compartir con caficultores y campesinos de distintas regiones.

Y en un lugar que visité, me decía un caficultor “Profesor Yarumo hace ya casi cuatro meses que no llueve por acá y le cuento que en mi finca tengo un nacimiento de agua que normalmente tiene dos pulgadas pero actualmente, a duras penas, tengo media pulgada debido a esta sequía y lo peor Profe, es que aquellos que tenían una pulgada de agua actualmente no tienen ni para hacer de comer”.

La verdad esto me impactó mucho, puesto que hice un recorrido por tierra de cerca de diez horas y pude constatar que efectivamente hay unas zonas de nuestro país que están totalmente secas. Se puede observar los lechos de las quebradas ya casi sin agua, los pastos deteriorados y un panorama en el cuál el color verde ya casi no se ve.

Sufren los animales, los cultivos y lo más importante, las personas. Evocando la canción del agua me hizo reflexionar: ¿será que sí estamos protegiendo las fuentes de agua? ¿Será que estamos “tumbando el monte” a tal punto que afecta las fuentes de agua?

Imaginemos un mundo sin agua, teniendo en cuenta que absolutamente todos los seres vivos del planeta la necesitamos para vivir. Por esta razón los invito a pensar en la siguiente pregunta, ¿Qué está haciendo cada uno de nosotros para el cuidado y conservación del agua?

Esta es una situación que nos involucra, es un problema de todos y no podemos esperar a que nuestro líquido vital escasee para reflexionar y reaccionar pues cuando esto suceda, puede ser demasiado tarde.

Incluso, muchas veces no hacer nada también sirve, pues dejamos que la vegetación proteja los nacimientos y las quebradas.

La reforestación de las microcuencas debe hacerse ya, al igual que evitar la contaminación de las aguas y nuestra reflexión de su uso y cuidado.

Hay una regla de oro en la conservación del agua: No presionar el bosque nativo. Si lo hacemos, el agua que nace arriba, nunca llegará abajo
Yo espero que pase lo que dice la canción del agua y que al vernos sin ella sembremos matas para que vuelvan los pajaritos y nuestra preciado líquido, pero insisto, esta es una tarea que nos corresponde a todos. Recuerde siempre, el agua, es vida.

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