Más allá de agradecer la labor que desempeñan, una fecha tan importante como el Día Mundial del Campesino, celebrada el viernes pasado, toma mayor relevancia si se analizan los problemas y retos que tienen que enfrentar millones de personas en Colombia, una realidad que no se puede obviar, y más si se tiene en cuenta que el campo tiene la mayor cantidad de desempleados y de pobres.

Y es que esa misma globalización que ha puesto en ´jaque´ a muchos de los sectores del agro, al mismo tiempo ha impulsado una nueva generación de campesinos, quienes hoy se proyectan más como ´agroejecutivos´ que como simples labradores de la tierra.

Enterados de lo que sucede en el mundo, con herramientas tecnológicas y conocimiento suficiente para hacer mucho más productiva la tierra son solo algunas de las características que hoy distinguen a los ´agroejecutivos´.

Ante la nueva perspectiva del campesinado colombiano, esta evolución lo que demuestra es que poco a poco lo básico de trabajar en el campo tiende a ir desapareciendo, dando paso a hombres mejor preparados para la competencia internacional que vive el país.