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El agro es uno de los sectores más afectados por la ola invernal, no solo porque causa pérdidas monetarias a los productores, sino que aumenta el riesgo y la presencia de algunas patologías en los cultivos.

Un ejemplo de la afectación de las lluvias en las siembras es el mango, una fruta que, según Álvaro Palacio, gerente general de la Asociación Hortifruticola de Colombia (Asohofrucol), “es muy delicado en su floración y el exceso de la humedad lo daña. La producción depende de los sitios donde hay mayor influencia de lluvias y humedad relativa”, explicó.

En el café, por ejemplo, el exceso de agua de manera ininterrumpida durante casi 30 meses causó una menor luminosidad y bajaron las floraciones de los cafetales. “La respuesta a la caída en la producción la encontramos en el cambio climático”, dijo Roberto Vélez, gerente general de Fedecafe.

Desde el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) dijeron que las enfermedades foliares se ven favorecidas por las altas precipitaciones. Por ejemplo, en el caso de los frutales y hortalizas ataca la antracnosis, la alternaria en los cítricos, la gota de la papa, la sigatoka negra en musáceas y botrytis en flores, frutos y hortalizas. También hay síntomas asociados a patógenos que están en el suelo.

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