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LOS CONTRASTES

  • Yolanda González HernándezDirectora general del Ideam

    “Mayo es uno de los meses más lluviosos, con condiciones por encima de lo normal en la Orinoquía, Amazonía, Pacífico, y algunos déficit son posibles en el centro y en el norte de la región Caribe”.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) alertó que hasta finales de mayo de este año se estarían presentando fuertes precipitaciones por la presencia del Fenómeno de La Niña en el territorio nacional. Sin embargo, esa alerta de lluvias ahora se extenderá hasta junio.

Esta primera temporada de lluvias del año ha afectado la vida de las personas y la infraestructura de 285 municipios de 25 departamentos con corte al 9 de mayo. El sector agrícola también ha sentido un impacto en su producción, lo cual se ha traducido en el comportamiento de los precios y oferta de los alimentos, de acuerdo con el director de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), Felipe Fonseca Fino.

Entre los cultivos y productos que se ven afectados por las lluvias, Fonseca puntualizó que están las cebollas cabezonas, la naranja, el limón, la guayaba, y el tomate de árbol. También hay tubérculos, como algunas variedades de papas que se producen principalmente en el centro del país, y esta es la zona que vive la temporada con mayor intensidad. Este mayor grado de afectación sucede porque las raíces de algunas especies son más susceptibles a la humedad del suelo y a los patógenos.

En sentido contrario, hay otros cultivos que se benefician de las lluvias. Según el director de la Upra, este es el caso de las hortalizas, categoría de alimentos que disminuyó sus precios por el aumento de la oferta, al igual que lo han hecho la habichuela, el calabacín, la berenjena, el repollo verde y el fríjol verde.

Este favorable escenario en el que se le puede sacar provecho a la lluvia también podría ser el caso del arroz, aunque hay que aclarar que si el nivel de precipitaciones es excesivo, esta condición climática se vuelve contraproducente. El gerente general de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, resaltó, por ejemplo, que en las áreas arroceras cercanas al río Cauca se ha perdido producción por las inundaciones.

“En la zona de La Mojana, el calendario de siembras se ha visto fuertemente afectado a causa del invierno. En la zona del Bajo Cauca, actualmente, también se han presentado inundaciones por agua lluvia, ya que las tierras bajas no tienen buenos drenajes, o se encuentran colapsados los sistemas naturales como las ciénagas y caños”, dijo Hernández.

La investigadora de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), Leidy Deantonio, comentó que los productores de especies vulnerables a las lluvias deben implementar prácticas según el ciclo productivo de cada planta.

Manejo frente a las precipitaciones
Para proteger la producción ante largas y fuertes temporadas de lluvia, la investigadora de Agrosavia, Leidy Deantonio, recomendó a los agricultores apropiar el concepto de ‘Agricultura Climáticamente Inteligente’ para “reducir las pérdidas productivas que afectan la agricultura familiar y la sostenibilidad de la seguridad alimentaria”, dijo la experta.

Esto implica implementar estrategias de gestión del riesgo, analizando amenaza, vulnerabilidad y exposición del cultivo, y según el interés del producto: si son hojas, tubérculos, bulbos, frutas, semillas o forrajes. Además hay que tener una gestión del conocimiento, lo que significa mantenerse informado de las alertas climáticas para planificar, esto, debido a que ahora estamos en una época de variabilidad climática en la que no se tienen claras las fechas en las que va a llover más.

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