Agro

Cómo pueden usarse los ciclos lunares para impulsar la productividad de las cosechas

El satélite natural puede darle una guía para entender el momento adecuado de la siembra, la poda o la cosecha, logrando sacarle el máximo potencial a su cultivo
Natalia Albor Rojas
29 de abril de 2026
Los impactos de las fases lunares para sus cosechas
Nasa

Cuando la tecnología todavía no formaba parte de las rutinas de las personas y el trabajo en el campo dependía exclusivamente del conocimiento empírico de los ciclos naturales, el cielo era una herramienta clave para los agricultores al momento de tomar decisiones sobre sus cultivos.

Civilizaciones como la egipcia, la celta y los pueblos originarios de América comprendieron que el cosmos no era un escenario estático, sino un motor que dictaba los tiempos ideales de siembra y cosecha. Lejos de ser una superstición, esta práctica se fundamenta en la observación empírica de cómo la gravedad lunar afecta el movimiento de los fluidos, no solo en las mareas de los océanos, sino también en la savia que circula dentro de las plantas y en la humedad retenida en el suelo.

Hoy en día, esta tradición se conoce como agricultura biodinámica. En la práctica, lo que se propone es que la luna actúa como una bomba hidráulica natural.

Cuando la luna está en su fase de cuarto creciente, la atracción gravitacional aumenta, lo que hace que la savia se dirija a las partes superiores de la planta. Este es el momento ideal para realizar siembras de hortalizas que crecen por encima del suelo y producen frutos o semillas, como los tomates, pimientos y cereales. Debido a la mayor luminosidad nocturna, esta etapa también estimula el crecimiento foliar y la fotosíntesis, preparando a la planta para un mayor desarrollo de sus tallos y hojas.

Las fechas clave para los cultivos en mayo
Gráfico LR

Con la luna llena, la planta se desarrolla por completo, pero también aumenta su sensibilidad. La savia comienza a concentrarse en la copa, los frutos y las flores, lo que hace que este periodo sea más favorable para la cosecha, ya que los productos finales tienen más agua, aromas más intensos y propiedades nutricionales más concentradas. Sin embargo, no es recomendable realizar podas drásticas o trasplantes delicados durante esta fase, pues la planta corre el riesgo de sufrir un estrés excesivo debido a la intensa movilización de sus fluidos internos.

Posteriormente, cuando la luna comienza a menguar, el flujo de energía se invierte, y la savia inicia su descenso hacia las raíces. Este cambio de dirección es beneficioso para todos los cultivos que crecen bajo el nivel del suelo. Esta fase es perfecta para sembrar raíces, tubérculos y bulbos como zanahorias, papas, ajos y cebollas. Durante el cuarto menguante, la planta se enfoca en fortalecer su estructura interna, lo que la hace menos propensa a plagas y enfermedades. También se recomienda realizar podas de limpieza, ya que la baja presión de la savia facilita una cicatrización rápida y previene la pérdida innecesaria de nutrientes.

Finalmente, la fase de luna nueva representa el momento de reposo absoluto y renovación del ciclo. Al haber una luminosidad mínima y la savia concentrada en la raíz, la actividad de crecimiento aéreo se detiene casi por completo. En el calendario agrícola, este periodo se reserva para labores de mantenimiento que no impliquen tocar directamente la planta, como abonar el terreno, eliminar malas hierbas y preparar el suelo para el nuevo ciclo que está por comenzar.

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