Agro

La productividad de una yegua podría reducirse 80% como consecuencia de la subfertilidad

La subfertilidad equina afecta la rentabilidad, pero biotecnologías como transferencia de embriones optimizan la producción de crías
Allison Gutiérrez Núñez
15 de abril de 2026
Yegua y su potrillo
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Entre las múltiples variables que determinan la rentabilidad de un criadero equino, la fertilidad de las yeguas es una de las más determinantes. En condiciones normales, una yegua debería producir una cría cada 12 a 14 meses; sin embargo, cuando aparecen problemas reproductivos, ese ciclo se rompe y de paso, la productividad del negocio. Una yegua subfértil es, precisamente, aquella que presenta una capacidad reproductiva disminuida, lo que se traduce en mayores dificultades para lograr una gestación, llevarla a término o incluso obtener embriones viables para programas de transferencia.

LOS CONTRASTES

  • Alejandro GarcíaComité Técnico de Fedequinas

    “La subfertilidad disminuye las tasas de preñez y de recuperación embrionaria considerablemente, lo que puede causar aumentos en los gastos ”.

  • Lucas EcheverryPropietario del Criadero Dos Aguas

    “Normalmente una yegua debe dar una cría cada 12 o 14 meses, así que no tenerla en ese ciclo afecta su productividad y lleva a buscar tratamientos”.

Así lo explica Alejandro García, representante de los veterinarios en el Comité Técnico de Fedequinas, quien advierte que detrás de este problema hay múltiples causas: desde infecciones bacterianas y fúngicas, muchas veces crónicas, hasta desórdenes hormonales o condiciones anatómicas, especialmente en yeguas de mayor edad. Para enfrentar los problemas de subfertilidad en yeguas, el sector equino ha desarrollado un abanico de soluciones que incluyen tratamientos con biotecnologías reproductivas. Sin embargo, antes de recurrir a ese tipo de procedimientos más complejos, el manejo de la subfertilidad en yeguas suele comenzar con tratamientos básicos que hacen parte de la práctica veterinaria de campo. “Las técnicas de lavado uterino y los tratamientos hormonales son la atención primaria en los problemas de subfertilidad”, explica Lucas Echeverry, propietario del Criadero Dos Aguas.

Cuando estas no son suficientes, entran en juego técnicas más avanzadas como la transferencia de embriones y, más recientemente, métodos in vitro como Icsi, que permiten no solo sortear las dificultades reproductivas, sino también potenciar la productividad genética de los animales, según los expertos consultados. “La transferencia de embriones es una técnica que en Colombia se masificó desde comienzos de los años 2000 y ha demostrado muy buenos resultados”, explicó el propietario del Criadero Dos Aguas. Gracias a este método, una yegua puede pasar de producir una sola cría al año a generar entre cuatro y seis embriones en ese mismo periodo.

No obstante, el aumento en la producción no garantiza resultados finales. De acuerdo con Echeverry, la eficiencia del proceso sigue siendo limitada: “es una técnica que ronda 40% de efectividad en cría viva”. Como alternativa para una mayor eficiencia, surgió la llamada inyección intracitoplasmática de espermatozoides, Icsi. A diferencia de la transferencia convencional, donde la fecundación ocurre dentro de la yegua, este método se realiza en laboratorio: se extraen los ovocitos, se maduran y se les inyecta un espermatozoide para formar el embrión. “Es una técnica que viene de la medicina humana y que permite trabajar incluso con problemas de fertilidad más complejos”, explica Lucas Echeverry. Luego, los embriones se cultivan y se transfieren a yeguas receptoras, ampliando las posibilidades reproductivas y productivas.

Para Alejandro García, este tipo de técnicas más avanzadas tienen una tasa de efectividad de hasta 50%. “Mientras en transferencia de embriones se recuperan uno, dos o tres embriones, en la aspiración folicular con una sola sesión se puede lograr hasta 8-10 gestaciones, o más”. Pero acudir a esta u otra técnica, implica gastos altos para los criaderos. De acuerdo con los expertos consultados, los procedimientos básicos como lavados uterinos y terapias hormonales tienen costos más asequibles y dependen del número de intervenciones requeridas.

En el caso de la transferencia de embriones, cada intento puede oscilar entre $800.000 y $1 millón, lo que implica que varios ciclos fallidos pueden traducirse en pérdidas acumuladas. Por su parte, técnicas más avanzadas como Icsi representan una inversión mayor que puede ser de hasta $25 millones por embrión, lo que limita su uso a yeguas de alto valor genético. Más allá de los avances biotecnológicos, los expertos coinciden en que los resultados reproductivos siguen dependiendo de factores estructurales dentro de los criaderos.

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