Agro

Los paneles solares impulsan rentabilidad para los costos de producción en sector agro

La energía solar mejora la rentabilidad agrícola al reducir costos eléctricos hasta 70%, ofreciendo estabilidad y competitividad a largo plazo
Natalia Albor Rojas
25 de marzo de 2026
Bloomberg

En un contexto donde los insumos y la energía eléctrica convencional presionan la rentabilidad en el mercado de la agricultura, la energía solar fotovoltaica se ha convertido en el aliado de los productores y una estrategia para la competencia y supervivencia en el campo.

Esta transición está impulsada por un avance sin precedentes en la industria global. Como explica Rafael Vargas, CTO de Caban Energy, el sector ha logrado consolidar economías de escala y una estandarización que permite fábricas de mayor capacidad y cadenas de suministro más robustas. No se trata solo de instalar paneles; se trata de que cada módulo produce energía, por sí solo, más que hace unos años. Lo que implica menos cableado en el lugar, estructuras más ligeras y una reducción directa del costo por kilovatio.

Esto significa que, la energía ha pasado de ser una fuente intermitente a una herramienta estratégica. Isabel Aguirre Acevedo, directora de Desarrollo y Entrega de Proyectos en Viridi, señala que una finca puede ver reducciones en su factura de energía de entre 30% y 70%. El beneficio es incluso mejor cuando el trabajo diario de la finca coincide con las horas de sol. Las fincas lecheras, por ejemplo, usan la energía solar para alimentar los equipos de ordeño y los sistemas de enfriamiento de leche, importantes para mantener la calidad del producto. Lo mismo ocurre con los sistemas de riego o bombeo en la agricultura o en la ganadería tecnificada con las cercas eléctricas y la ventilación.

Programas solares en el país han identificado una reducción entre 50% a 70% en el consumo facturado, dependiendo del tamaño del sistema y el uso que se le da a la energía. Es allí donde la inversión, que suele recuperarse en un periodo de 5 a 8 años, empieza a generar un alivio para el bolsillo del productor, lo que permite bajar costos fijos y una estabilidad económica a la finca a largo plazo.

Sin embargo, el éxito de estos paneles depende de una evaluación técnica rigurosa. Según la experiencia de Caban Energy, factores como la irradiancia, la nubosidad y hasta la temperatura local juegan un papel crucial, pues, contrario a lo que se cree, el calor excesivo puede reducir la potencia de los paneles por su coeficiente térmico. Las baterías de Litio Ferrofosfato, LFP, transformaron el sector al ofrecer mayor seguridad y una vida útil de hasta 15 años. Además, gracias al software avanzado, EMS, optimizan el uso de energía capturada para cubrir picos de demanda o fallas eléctricas.

A pesar de los múltiples beneficios, la tecnificación solar en el país sigue enfrentando obstáculos, siendo el costo inicial el principal freno para los pequeños productores, sumado a una falta de financiación sencilla que se adapte a los ciclos del campo. Aguirre destaca que, aunque existen ayudas administrativas para autogeneradores, el desconocimiento y la complejidad de los trámites ante entidades como la Upme pueden resultar abrumadores.

No obstante, el marco legal colombiano reduce el retorno de inversión de tres a siete años. Superada esta etapa con paneles que duran hasta 35 años, el productor asegura décadas de energía gratuita tras recuperar el capital, lo que ayuda a blindarse contra las alzas tarifarias y a ganar resiliencia competitiva.

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