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Uno de los aspectos más importantes en el crecimiento del caballo es su alimentación, pues es esta la principal fuente de energía y proteínas con la que cuenta el animal.

Los equinos, que pueden ser criados para exhibiciones, trabajo, producción o competencia, deben tener una dieta equilibrada, que no solo les permita mantenerse sanos sino también rendir al máximo cuando la situación lo amerite.

A la hora de alimentar un caballo, el estricto cuidado de la dieta resulta de vital importancia para preservar la salud del animal, puestos estos tienen estómagos muy sensibles e -incluso- pueden sufrir graves consecuencias si no son alimentados de forma correcta.

Cólicos y otros problemas podrían acabar con la vida de un animal de competencia, o trabajo, por lo que sus dueños y criadores no solo deben vigilar su higiene, que haga ejercicio y que pueda llevar a cabo sus rutinas, sino también qué tanto alimento consume y qué tipo de proteínas recibe todos los días.

Muchas veces, debido a las exigencias del trabajo o de las competencias, el componente de energía de los alimentos tradicionales como pasto y heno no es suficiente, por lo que los criadores desde hace años han optado por los cereales como la avena y la cebada, que se han convertido en una fuente de carbohidratos confiable para los animales.

Según explica Agrosavia, los carbohidratos pueden dividirse en estructurales y no estructurales, siendo, en los caballos, los últimos los que tienen las estructuras más complejas, como los polisacáridos. De estos, el de mayor importancia es el almidón, el cual está formado por moléculas de glucosa unidas por enlace Alfa 1-4 y Alfa 1-6.

Estos pueden ser encontrados en los granos, cereales, tubérculos y leguminosa, pero resultan más digestibles en la avena, el maíz y el sorgo.

“Estos alimentos son de importancia en la dieta ya que contribuyen a un mayor aporte energético”, indicó Ricardo Henríquez, veterinario de Agrosavia. “Son de importancia para la lactancia, el crecimiento y la actividad física en los caballos de alto rendimiento, deportivos o trabajo”, agregó.

Pero, advirtió Henríquez, los criadores deben tener mucho cuidado con su uso, alimentando a los caballos con raciones que no superen 1% de su peso. Esto, debido a que la administración desmedida de estos alimentos puede llegar a provocar alteraciones en la microbiota intestinal, que se encarga de fermentar los alimentos.

También, el mal uso de los almidones puede conllevar a síndromes metabólicos, alteraciones en el aparato locomotor como es la laminitis y al síndrome de abdomen agudo, explicó el veterinario.

Es importante para los criadores que el suministro estos alimentos sea con un manejo estricto, ya que aumentar la dosis pueda afectar seriamente la salud del animal, por eso, al preparar alimentos balanceados, lo recomendado es que las materias primas incluyes estos granos y cereales.

Por ejemplo, es recomendable aplicar 1 kilo por cada 100 kilos de peso vivo en la dieta diaria en varias raciones al día, pero -en caso de usarse los granos mencionados anteriormente- se debe suministrar 300 gramos por cada 100 kilos de peso vivo.

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