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Diego Cortés es gerente de Agropecuaria El Porfín, empresa que desde 1992 ha incursionado en el negocio de la porcicultura. Actualmente, no solo tienen más de 1.000 madres en producción en su granja de Sasaima, Cundinamarca, sino su propia comercializadora en Bogotá. 

¿Por qué la porcicultura se volvió un buen negocio?
Porque el consumo en el centro del país ha crecido. A nivel Bogotá era casi inexistente y ya es más grande. Además, pese a que es un negocio con ciclos de producción de dos a tres años, los márgenes de rentabilidad de hace seis u ocho años fueron muy buenos si se comparan con otras alternativas de inversión de esta zona.

¿Cuántos cerdos tienen?
Yo tengo 1.000 madres de una línea genética que compramos a través de un proveedor internacional. Tenemos también abuelas, porque de ellas salen las mamás, que son las F1 de las que sale la gran producción, los lechones, los precebos y la ceba. El ciclo completo. 

¿Cuánto dura un ciclo productivo completo?
Son más o menos 10 semanas entre pre cebo y ceba. En 22 semanas un cerdo pasa de un kilo y medio a 110 kilos. 

¿Quiénes son sus clientes?
Uno es El Famero que compra las canales completas y las vende pueblo o barrio. Tenemos salsamentarias que lo compran para hacer transformaciones. Además, las amas de casa van a nuestros dos puntos de venta ubicados en los dos frigoríficos de Bogotá. 

¿Qué proyecciones tienen para este año?
Estamos en el proceso de reforzar la asociatividad y expandirnos a insumos y medicamentos. Por otro lado, este año vamos a empezar a cogenerar electricidad con nuestro biodigestor, el más grande de la región centro. Además, buscamos la automatización de los procesos porque cada vez es más difícil conseguir gente que quiera trabajar en el campo.

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