Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Los primeros meses son fundamentales para un desarrollo y la buena salud de los vacunos en su vida adulta. Por eso los terneros necesitan atención especializada para suplir las posibles carencias de la crianza natural.

Para el zootecnista de la Universidad Nacional y profesor universitario, Sebastián Montoya, lo primero es “evaluar la capacidad de la madre para cuidar ese ternero. Si tiene buenos antecedentes y vocación hacia las crías, se le puede dejar ese trabajo. De lo contrario, hay que intervenir”.

LOS CONTRASTES

  • Sebastián Montoya Zootecnista de la Universidad Nacional

    “Tras el parto el consumo del calostro Es la forma como la madre le pasa las inmunoglobulinas al tenero que le permitirán tener defensas”.

La primera sugerencia para cualquier ganadero es estar presente en el parto, vigilando constantemente y, si es necesario, asistir el proceso. Tras el nacimiento, se deben evaluar los signos vitales de la cría, estimular la circulación y respiración y ayudar con la limpieza. Una de las consideraciones vitales es el consumo del calostro y debe cerciorarse que el recién nacido ingiera en la cantidad sugerida, ya que será vital en su desarrollo.

La siguiente prioridad es la curación del ombligo, garantizando un lugar de cría limpio de materia fecal, de otros residuos o agua contaminados. La falta de asepsia es el principal causante de enfermedades del ombligo.

La sugerencia es cortar el cordón umbilical a 2 o 5 centímetros de la base, ligarlo y luego curarlo con desinfectante (el yodo es el más usado). Una contaminación puede derivar en inflamación, dolor, fiebre o, incluso, hasta la muerte.

De acuerdo con el tipo del hato, también se deben tomar decisiones como la topización y la castración, procedimientos que se deben hacer con máxima asepsia y cuidados veterinarios profesionales para evitar infecciones. En las hembras se deben cortar los pezones supernumerarios.

También se debe monitorear que los terneros adquieran el hábito de mamar de la vaca, con un consumo mínimo de dos o tres litros de leche a temperatura constante cada 12 horas. En los primeros días de nacidos no se les debe permitir que consuman ningún tipo de forraje, ya que sus estómagos no se encuentran desarrollados para ingerir estos alimentos.

“En el ganado de leche, los primeros tres días que el ternero está con la madre y en las primeras ocho semanas se comporta como un ser monogástrico. Pero hay que ir estimulando con concentrado y consumo de pasto para que adquiera su capacidad de rumiante”, explicó Montoya.

Aunque los terneros tienen en la leche todas sus necesidades de líquidos, se debe garantizar también el acceso a agua limpia. Las diarreas son el cuadro sanitario más importante en las ganaderías, detectarlas a tiempo es vital para reducir la mortalidad.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.