Durante diez años tres investigadoras de la Universidad de los Andes se han dedicado al estudio se los bacteriófagos, virus depredadores que atacan a las bacterias. La trayectoria en investigación permitió el desarrollo una fórmula que actúa en contra de la salmonela, bacteria presente en el intestino de los pollos, trabajo por el cual obtuvieron una patente, según informó la Universidad de los Andes.

Uno de los grandes beneficios del coctel Salmonfree desarrollado por Martha Vives, Ana Paula Jiménez y Ángela Holguín es la inocuidad para los animales tratados con él, además de reducir considerablemente la necesidad de usar antibióticos en los alimentos de estas aves. Al mismo tiempo, los estudios han demostrado que Salmofree no tendría efecto alguno sobre las personas que acostumbran a comer pollo o que incluyen huevos en su dieta regular.

El desarrollo científico se constituye en una buena noticia para el sector avícola. Según cifras de Corpoica, las cepas Salmonella paratyphi B y Salmonella heidelberg son las prevalentes en el país y afectan a 41 % de las granjas.

La Superintendencia de Industria y Comercio otorgó la patente a las investigadoras en 2017, quienes conformaron la empresa SciPhage. Otros de los reconocimientos obtenidos por este adelanto científico fue el premio entregado por el Fondo Fiduciario del Club Académico de la Universidad St. Gallen, de Suiza, al trabajo de la investigadora Ángela Holguín, quien desde el pregrado se ha dedicado al estudio de los fagos.

“Empecé a trabajar con fagos de manera muy rudimentaria en 2007. En esa época pasamos un proyecto conjunto con la Facultad de Ingeniería, financiado completamente con recursos de Los Andes. Dentro de él hicimos numerosas pruebas y experimentos y con el paso de los meses se vincularon muchas más personas a hacer prácticas, entre ellas Ángela Holguín como estudiante de pregrado, igual que Ana Paula. Eso nos llevó a ir aumentando la investigación, hasta llegar a 2013, cuando se obtuvo la financiación que condujo a la patente”, aseguró la profesora Martha Vives.

Los resultados obtenidos entre 2007 y 2013 derivó en la presentación de un proyecto a Colciencias en busca de presupuesto para seguir avanzando. Colombia, un país con una amplia industria avícola, parecía el escenario adecuado para presentar una solución al problema de las bacterias. En 2013, el aval de Colciencias y la financiación de Los Andes permitió llevar los experimentos de laboratorio al campo a la vida real.

La evaluación del impacto fue contundente: no solo se redujo la presencia del virus de la salmonela en las aves, sino que ningún otro factor resultó alterado. “Los pollos no perdieron peso, sino que se mantuvieron en el peso ideal con menor esfuerzo, incluso mejorando este aspecto en comparación con los que no recibieron los fagos en el agua”, explicó Ana Paula, ahora radicada en San Francisco, Estados Unidos.