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Aunque ya sabemos que comer cerdo está de moda, el negocio porcícola también. Esto se debe a que en los últimos dos años el número de cabezas  ha crecido en un promedio anual de  12,3%, además de tener un promedio  de aumento cercano a 9,1% en los últimos siete años. 

Sin embargo, tener una granja porcícola no es cualquier cosa. Se debe cumplir con una serie de requerimientos mínimos para la crianza y ceba, como un espacio adecuado, asistencia veterinaria, buena nutrición y lo más importante en el negocio, buscar tener asegurada la comercialización.

Tan solo en 2016, la producción porcícola de Colombia fue de 4,2 millones cabezas. Sin embargo, para Carlos Maya, presidente de PorkColombia, aunque este año hay un auge de inversionistas debido al crecimiento de 10,4% que tuvo la producción del sector durante el año pasado, siendo la más grande de todos las pecuarias, hay que tener claro que se necesita  para ser competitivo.

“Toda inversión debe consolidar una estructura realmente competitiva. Quien invierta sin entender el negocio y sin asegurar la comercialización, o acceder a economías de escala, perderá la inversión”, aseguró el líder gremial. Una afirmación que tiene sentido, si se tiene en cuenta que para producir un kilo de cerdo en pie se deben invertir en promedio $4.700.

Es por esto que los casos más exitosos del  sector son los que han surgido a partir de la asociatividad. Asociaciones de productores como APA en Antioquia, por poner un ejemplo, que ya ha logrado  establecer su propia planta de procesamiento de alimentos concentrados, y diferentes insumos para la crianza de los cerdos de sus asociados, marcan la diferencia. Al igual que grandes grupos de productores como Cervalle, asociación de productores porcícolas del Valle del Cauca. 

Pero uno de los puntos claves  sigue siendo la tecnificación en la producción, ya que como la demanda de carne de cerdo ha venido aumentando, no solo en todo el país, sino en la región central,  “gracias a un cambio radical en el hábito de consumo de los colombianos” como lo aseguró Maya, es necesario certificar la carne con buenos procesos. 

Los consumidores antes veían la carne de cerdo como la de los momentos especiales o celebraciones. Pero “ahora es una proteína del día a día de los colombianos” como aseguró el dirigente gremial. 

Por eso granjas como El Porfín en Cundinamarca han cambiado la forma en que se percibe la porcicultura, ya que por décadas, una de las barreras más grandes en consumo estuvo alrededor del mito que decía que los cerdos se alimentan con lavaza y desperdicios. Pero nada está más lejos de la realidad. 

Según Aida Prada, coordinadora de inocuidad y bienestar animal de PorkColombia, “aunque en todas las granjas el manejo es diferente, en todas las etapas de producción los animales deben tener la disponibilidad del alimento y agua permanente”. Alimento que es  concentrado balanceado, recomendado por un nutricionista especializado, y administrado de acuerdo a los requerimientos de edad del animal. 

La genética también ha sido fundamental. Ya que según Diego Cortés, gerente de El Porfín,  “lo ideal es poder sacar 30 lechones de cada hembra” y acelerar los tiempos de producción, y esto solo se logra mejorando la genética. “Mientras un cerdo con mala genética te permite ganar 750 gramos al día, uno con una buena te da hasta un kilo diario” aseguró el productor.

La opiniones

Carlos Amaya 
Presidente de PorkColombia
“En porkcolombia tenemos  539 afiliados que representan aproximadamente 90% de la producción formal del país.”

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