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Para sus actores principales, avanzar en la formalización del sector es un factor clave que permitirá aumentar las transacciones a nivel local y ganar terreno en otros países. Ello implica tener mayor control sanitario para el acceso a mercados internacionales potenciales como lo es Estados Unidos, país con el que recientemente Colombia firmó un Tratado de Libre Comercio.

Así como ampliar la participación en ferias internacionales, llevar controles estadísticos, avanzar en el mejoramiento genético y en la preparación de los ejemplares, entre otros.

Sin embargo, los expertos coinciden en que no es tarea fácil si se tiene en cuenta la falta de visibilidad que tiene el sector ante el Gobierno Nacional.

Hoy el negocio de los caballos es el único eslabón del sector agropecuario que no es promocionado por Proexport y no tiene acceso a créditos de Finagro.

“Hemos querido de todas las formas habidas y por haber que formemos parte de la lista crediticia como empresa y tener la oportunidad de adquirir un crédito para hacer mejoramiento en infraestructura, de investigación o genético para que los ejemplares salgan más resistentes o con un mejor genotipo. Sin embargo ha sido imposible”, dijo Eliana Serrano, Directora Ejecutiva de Fedequinas.

La dirigente gremial advirtió que este tema le resta competitividad al sector que no ha podido desarrollarse pese al gran potencial que tiene el caballo criollo colombiano, por ser un producto de exportación cotizado en los mercados de Estados Unidos, Centro América y el Caribe.

Aunque Fedequinas no tiene cifras consolidadas de ventas externas, precisamente por la informalidad que rodea a la actividad de los criaderos de caballos, se calcula, según Asocaba, que Colombia está exportando menos de 100 ejemplares al año. Cifra desalentadora para los jugadores de este negocio, si se tiene en cuenta que el sector equino nacional está en condiciones de exportar alrededor de 4.000 caballos al año.

De acuerdo con Eduardo Armel, presidente de la Asociación de Crines de Pereira, el paso fino colombiano, es el más apetecido en el exterior por su suavidad, temperamento, nobleza y belleza.

La exportación de equinos le representa a los criaderos costos entre US5.000 y US$6.000 . No obstante, su retorno es significativo porque el caballo criollo colombiano se cotiza actualmente en los mercados externos en un promedio de US$300.000 a US$700.000.

Aunque estas cifras revelan una gran oportunidad de este negocio en el exterior, Armel insiste en que las ventas externas “seguirán teniendo un comportamiento negativo debido a que los requisitos de ingreso son múltiples y el Gobierno Nacional no ayuda”.

Carlos Felipe Bernal, presidente de la Junta Directiva de Asocaba, explica que la falta de apoyo del Gobierno, en parte se debe a que históricamente la actividad de los caballos ha sido permeada por el narcotráfico.

“Desafortunadamente cargamos con un lastre histórico que se llama narcotráfico. Le estamos solicitando al Gobierno que haga una diferenciación para que el sector no sea satanizado y, si es el caso, hagan un censo porque somos más los que hacemos de esta actividad, que desata pasiones, un negocio importante que genera empleos y jalona otros sectores económicos”, concluyó el dirigente gremial.

Pasos a seguir para la exportación de equinos
•Primero que todo, se debe mandar una muestra de Sangre a Estados unidos para la verificación de la prueba Elisa.

•Una vez entreguen los resultados y si estos se encuentran negativos se procede hacer una revisión por parte del veterinario para verificar que el ejemplar se encuentre en óptimas condiciones sanitarias (libre de tiroplamosis y babesia).

•Contactar al exportador para que este comience los trámites, papeles, permisos del ICA y la cuarentena dentro del país antes de salir y la misma en el lugar de llegada.

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