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La pandemia del covid-19 reconfiguró todas las prácticas sociales tradicionales de las sociedades globales; unos incrementaron la frecuencia del lavado de manos e implementaron esto como hábito actual, otros incluyeron el tapabocas como parte de su outfit diario, y muchos otros, adoptaron muchas mascotas.

Según el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (Idpyba), en 2019 el número de adopciones cerraba en 1.147 en todo el año. En el año pandémico, 2020, la cifra escaló hasta 1.800. y con relación al último registro del 2021, la cifra llegó a 2.121.

Con una nueva realidad que busca reacondicionar las nuevas prácticas sociales, entre esas la vuelta a la presencialidad en el ámbito laboral, es indispensable pensar en la salud mental y emocional de las mascotas que han estado acostumbradas a estar acompañadas todo el día.

Entre las medidas para preparar en esta nueva etapa a las mascotas, el Dr. Douglas Kratt, presidente de la Asociación Médica Veterinaria Estadounidense, en diálogo con CNN Español, recomienda que se inicien periodos de prueba dejando a las mascotas durante dos o tres horas todos los días. Así no tomarán de sorpresa la ausencia extendida similar al horario laboral.

Acostumbrar a las mascotas a comportamientos más independientes van centrados en mayor medida a los perros, ya que los gatos son reconocidos por tener practicas aisladas y autónomas con relación al dueño, a diferencia de los perros.

Sin embargo, según afirma la página web de adiestramiento canino, red canina, todos los perros pueden mostrar ansiedad cuando se encuentran solos, ya que son animales gregarios y les gusta mantenerse cerca de los miembros de su manada. Por esta razón la demanda de atención se hace más notoria con relación a estos animales. A su vez, la edad y hábitos que tenga el animal dependen de la edad y de las dinámicas de incentivos por parte del dueño.

Se estima que las principales prácticas deben ser implementadas con un entrenamiento progresivo, que aumente la rapidez de adaptación en las dinámicas actitudinales. Entre esas están:

1. Separarse durante unas horas de la mascota, aún estando en casa, ayuda a contribuir al entrenamiento progresivo y hace de la estadía solitaria del perro una práctica regular. Claramente, el animal buscará la manera de estar más cerca al dueño, por eso se debe implementar una orden que le indique al perro que no debe entrar en la habitación que se supone que se sitúa el dueño.

2. Durante el entrenamiento, es necesario que se entreguen incentivos para modelar la actitud comportamental del perro en manera de refuerzo positivo. Esto, servirá para que él comprenda que es una modificación únicamente en las prácticas y, de cierta manera, mostrará que no es ninguna medida punitiva.

3. No saludar al perro con la misma excitación que él saluda al dueño. Lo mejor es que sea ignorado durante los primeros quince minutos de llegada, para que el perro no ladre ni muestre ansiedad en casa. Al cabo de ese tiempo, se debe recompensar su comportamiento tranquilo con algún incentivo (galletas, juguetes) para continuar con la práctica.

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