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“Los signos de alarma que un perro tiene con un tumor en cavidad oral y que puede ser detectado por el propietario son: sangre en saliva, cambio repentino en el aliento del perro, imposibilidad de abrir la boca, falla en la aprehensión del alimento y presencia visual de una masa en cavidad”, explicó Frank Suárez, docente de la Universidad de La Salle y miembro de la Clínica Veterinaria.

De acuerdo con el experto la presencia de cualquiera de estos síntomas obliga a llevar a la mascota al veterinario, quien procederá a realizar un examen clínico completo con una inspección minuciosa de la cavidad oral que deje entrever cualquier cambio mínimo en la arquitectura normal de las encías, cualquier modificación por leve que sea debe ser biopsiado y enviado a patología para descartar un tumor maligno. Ante un resultado positivo el uso de radiografía u otros medios de diagnóstico como resonancia y TAC están indicados.

“Hay que palpar la boca del animal para identificar que hay algo que está creciendo. Estos tumores pueden empezar como un lunar o una verruga, todo lo que crezca no es normal. Cuando las cosas están aumentando su tamaño más o menos a tres centímetros, la idea es retirarlas y mandarlas a patología. Si es menor a tres centímetros no se habla de quimioterapia, se hace una cirugía”, explicó Pedro Pablo Martínez, coordinador de Investigación del Programa de Medicina Veterinaria de la Universidad Agraria.

Según Suárez, se pueden encontrar varios tipos de tumores orales en el perro. “Entre los benignos tenemos los épulis y entre los malignos hay que contemplar principalmente tres tipos: ameloblastoma acantomatoso, carcinoma de células epiteliales, fibrosarcoma oral y melanoma.

El carcinoma de células escamosas junto con el melanoma es la neoplasia más frecuente en el perro. La mayoría se originan en la encía, labios y lengua.

El épulis acantomatoso es un tipo de neoplasia localmente infiltrativa que aparece sobre todo en la región de los incisivos y caninos superiores e inferiores y en el cuarto premolar superior.

Por su parte, el fibrosarcoma, es uno de los tumores malignos más común en la cavidad oral del perro y aparece con más frecuencia en macho y afecta a animales jóvenes (4-8 años) principalmente en razas grandes. Cabe mencionar que 87% de los fibrosarcomas orales se desarrollan en la encía.

“Se han planteado varias técnicas para limitar el crecimiento del ameloblastoma en la cavidad oral entre las que podemos destacar la cirugía de márgenes amplios, la radioterapia y la quimioterapia”, dijo Suárez.

Por ello, es recomendable una visita rutinaria al veterinario y estar pendiente de las mascotas para identificar estos problemas en etapas tempranas y mejorar el pronóstico de los pacientes.

Tumores de origen odontogénico
De acuerdo con Frank Suárez, antiguamente se habían descrito tres tipos de tumores de origen odontogénico que se les dio el nombre de épulis fibromatoso, épulis osificante y épulis acantomatoso, mientras que el épulis fibromatoso y épulis osificante se consideran tumores benignos de crecimiento limitado confinado a la encía, el épulis acantomatoso (ameloblastoma acantomatoso), es más agresivo localmente, invade encía y hueso adyacente, pero no tiene potencial metastásico.

La opinión

Frank Suárez
Docente de la Universidad de La Salle

“La presencia de sangre en la saliva, cambio en el aliento del animal e imposibilidad de abrir la boca son algunos de los síntomas de alarma”.

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