Mercados

El Día de las Madres concentra 15% de las exportaciones en el sector floricultor

Con una logística de precisión, la floricultura celebra su temporada clave empleando a miles de mujeres y madres cabeza de familia
Natalia Albor Rojas
29 de abril de 2026
Natalia Albor / LR

El Día de las Madres es muy especial para la economía. Los hijos recorren las tiendas para buscar el regalo perfecto, y uno de los artículos que es prácticamente infaltable son las flores. La fecha resulta clave para el sector floricultor, pues, junto con San Valentín, es la jornada en la que más se venden flores en el año. Para poder cuantificar la importancia de esta jornada, según cálculos de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, más de 90% de los colombianos celebra el Día de las Madres, y destina por lo menos $100.000 en regalos.

Datos de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, Asocolflores, esta fecha representa cerca de 15% de las ventas anuales. Si tomamos en cuenta que al cierre de 2025 la comercialización de este producto dejó una derrama de US$2.400 millones ($8,5 billones aproximadamente), quiere decir que más o menos el Día de las Madres le deja 1,2 billones a la economía, solamente por las flores. Esta cantidad se logra principalmente porque las flores colombianas son apetecidas en los mercados internacionales.

De hecho, Colombia es el segundo principal exportador de este producto, y según los cálculos de la agremiación, se está vendiendo 97% de la producción nacional en el extranjero. De acuerdo con Anggy Mier, gerente global de ventas para el cono sur de América en FedEx, “En San Valentín 2026 se transportaron alrededor de 2,2 millones de libras durante toda la fiesta, que fueron dos semanas completas, desde Ecuador y Colombia”. Sin embargo, para la actual temporada de madres, las expectativas son aún más ambiciosas, pues la compañía proyecta movilizar 2,7 millones de libras entre Colombia y Ecuador, lo que representaría un crecimiento de 18% en volumen con respecto al año anterior.

Pero más allá de un impacto económico, la industria floricultora es clave para la empleabilidad, y además tiene un componente social fundamental con las mujeres. Y es que antes de que una flor llegue a manos de una madre en el exterior, esta pasa por un trabajo riguroso del que forman parte 240.000 personas en el país, de las cuales 60% son mujeres y 55% de ellas son madres cabezas de familia. Según Laura Valdivieso, presidente de Asocolflores, “esta población femenina es el corazón del gremio y bajo su liderazgo apuesta por ser la voz de esas mujeres que trabajan y derivan su sustento de este sector”. La dirigente gremial enfatiza que uno de sus pilares será fortalecer el “desarrollo social y territorial que tienen las flores nacionales, traduciéndose en mayor bienestar para el país y trabajando bajo el sello florverde, que nos posiciona como un referente global con respecto a sostenibilidad e inclusión”, declaró.

Las flores colombianas llegan a más de 100 países, siendo Estados Unidos el principal comprador con 80% de las exportaciones, seguido de Canadá, Japón y Corea. Colombia, el principal proveedor de estos dos últimos. Según la presidente de Asocolflores, actualmente en el país hay más de 11.200 hectáreas en producción, concentradas principalmente en Cundinamarca y Antioquia, donde se cultivan más de 1.600 variedades de flores. Para sostener este ritmo de exportación, la logística de precisión y la conservación son fundamentales. La gerente de FedEx reveló que se desarrolló el servicio internacional de prioridad “un marco de propuesta de valor basado en enviar directamente desde finca, en tiempos de 48 a 72 horas, las flores a cualquier parte de los Estados Unidos”. Esta rapidez es lo que garantiza la frescura de las variedades disponibles, entre las que destacan rosas, claveles y hortensias, siendo estas flores las más solicitadas para el Día de las Madres.“Esta eficiencia es vital porque el gremio tiene la claridad de que no solo se está transportando una flor, sino que se están transportando emociones y sentimientos”, manifestó Anggy Mier sobre el servicio. Pero no todo es color de rosa.

El panorama económico actual presenta retos internos que el gremio floricultor está tratando de monitorear para tomar decisiones con cautela. La estructura en los costos de producción se ha visto presionada por el aumento en los costos laborales y la variabilidad en la tasa de cambio. Valdivieso explicó que, al exportar prácticamente toda la producción nacional, el sector es sensible a una reevaluación del peso “en la medida en que la tasa de cambio pueda cambiar, pues recibimos menos pesos por dólar”, señaló la presidente del gremio.

A esto se suma el desafío de mantener la productividad frente a la regulación del uso de suelos y la necesidad de proteger las áreas de producción agrícola en la Sabana de Bogotá y el Oriente antioqueño, factores que impactan directamente la expansión del hectareaje cultivado.

El componente ambiental

Sin embargo, la sostenibilidad ambiental es otro de los factores que garantiza la preferencia del comprador internacional. Asocolflores destaca que el sector floricultor es altamente eficiente en el manejo de recursos hídricos; de hecho estiman que 57% del agua usada en los cultivos certificados proviene de reservorios de agua de lluvia. Además, se han logrado avances en economía circular y en la reducción de la huella ambiental a través del Centro de Innovación de la Floricultura.

Valdivieso dijo que el objetivo es profundizar este impacto mediante el uso de instrumentos de comercio exterior que faciliten el acceso a materias primas más sostenibles, especialmente en una coyuntura donde los fertilizantes han tenido un incremento de precios de hasta 55% por encima de los niveles previos a los conflictos internacionales de la actualidad.

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