Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

La tecnología gana cada día más espacio en el sector agropecuario y por eso, elementos como los drones van teniendo mayor cabida en las actividades del campo.

Según Fernando Escobar, gerente de Advector, hay dos grandes categorías en el tema de los drones, una es el diagnóstico de cultivos con cámaras especializadas RGB, térmicas y multiespectrales, con las cuales se capturan datos para poder hacer diagnóstico, análisis o seguimiento de cultivos.

La otra opción es la aplicación de insumos agrícolas, que hace referencia a la fumigación, fertilización o cualquier producto líquido que quiera aplicar sobre el cultivo.

Por su parte, Víctor Rueda, gerente de Agroprex, manifestó que hay diferentes clases y modelos de equipos, cada uno con sus respectivas características enfocadas en diversas necesidad y asimismo son los costos.

Para el investigador de Agrosavia, Diego Fernando Sánchez Vivas, los drones juegan un papel muy importante como una herramienta en lo que se conoce como la agricultura digital o agricultura 4.0 que va más allá de la de precisión.

Además, aclaró que los drones no son solamente equipos que vuelan, sino que también lo son acuáticos y subacuáticos que sirven para hacer estudios sobre cuerpos de agua y para determinar, por ejemplo, los cambios en los cauces y fenómenos que ocurren por diferentes factores.

A la hora de adquirir un dron o de contratar el servicio se debe tener en cuenta varios puntos, empezando por el uso que se le va a dar porque así como puede ser para fumigación también se emplea para tener información precisa del cultivo.

LOS CONTRASTES

  • Víctor RuedaGerente Agroprex

    “Un agricultor con más de 100 hectáreas debería Tener su propio equipo porque puede hacer mejores aplicaciones y aumentar el rendimiento del cultivo”

Asimismo, debe tenerse en cuenta el tipo de cultivo, pues no es lo mismo una siembra de arroz que una de frutales; también el terreno en el que se encuentra la siembra porque no es lo mismo una planicie y una montaña.

Cuando se trata de captura de datos se puede tomar información básica como área, linderos, características físicas del cultivo, vías de acceso, infraestructura, y topografía. Según el cultivo, se puede hacer un inventario de la cantidad de plantas que se tienen o la densidad de siembra.

Las cámaras multiespectrales le permiten identificar algunos índices que pueden dar información del estado general de a tierra. El Índice Normal de Vegetación es útil para identificar la capacidad de fotosíntesis de la planta y por lo tanto el estado de salud en que se encuentra.

En otros casos, según el ancho de banda de luz se puede identificar factores como las deficiencias de hidrógeno o de macronutrientes, por ejemplo, en el arroz, unas semanas antes de la floración si el índice es muy bajo se puede suponer que hay deficiencias de hidrógeno.

También con cámaras térmicas se puede identificar si las plantas tienen algún tipo de estrés por exceso o falta de agua. Cuando las plantas están mal hidratadas no tienen evaporación y eso se puede detectar con este tipo de cámaras.

Alto potencial en tecnificación

El agro cada vez se tecnifica más y utiliza las bondades de la tecnología para aumentar la eficiencia, sin embargo, todavía hay grandes retos, pues aunque está la vocación agrícola, la rentabilidad y la inversión son muy bajas.

Diversos expertos ven una gran oportunidad para la tecnificación sobre todo en cultivos industrializados como la palma de aceite, el arroz o caña de azúcar. Si un agricultor quiere seguir siendo eficiente y competitivo debe implementar tecnología de punta en sus cultivos.

Una buena inversión que se refleja al final

Rueda indicó que los drones permiten ser más precisos a la hora de fumigar y por eso resulta más económico que hacerlo con una avioneta manejada por una persona, pues reduce el volumen de producto que se debe utilizar.

Escobar, dijo que en el caso de la fumigación cuando se contrata a alguien, tiene condiciones que lo afectan como ser humano y eso hace que la aplicación no necesariamente sea homogénea, un factor crítico al combatir una plaga o enfermedad, mientras que con el dron se puede garantizar que la aplicación será homogénea.

Altos costos para su adquisición

Una de las barreras son los costos. Un dron no está al alcance de todos los productores, pues uno para inspección se consigue en un rango de precios entre US$1.500 y US$5.000 y para fumigación, entre US$5.000 y US$20.000.

Además, otro costo son los sensores, las cámaras térmicas y las multiespectrales que están entre US$3.000 y US$15.000, dependiendo de las características. Por eso existe el mercado del arriendo, que facilita el acceso a esta tecnología a un costo mucho más razonable.

Arroceros, caso de éxito de la tecnología

En Colombia el sector arrocero es uno de los que usa esta tecnología; el sistema de alertas tempranas se basa en imágenes de reflectancia, térmicas y RGB de alta resolución tomadas desde drones, con el fin de mejorar la productividad de los cultivos.

El rendimiento de una siembra de arroz depende, en gran medida, del manejo adecuado que se le haga antes de los 60 días después de emergidas las plantas. Por lo tanto, generar alertas tempranas ayuda al agricultor a tomar medidas correctivas a tiempo.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.