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Dentro de las prácticas económicas con alta rentabilidad en Colombia se encuentra la apicultura, este ejercicio de crianza y cuidado de las abejas permite la obtención de ingresos a través de la comercialización de productos como miel, jalea real, propóleo, cera, polen y mercancía transformada derivada de esta materia prima.

Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, la producción de miel de abejas con corte a octubre de 2022 fue de 6.376 toneladas, un sector que generó más de 10.000 empleos entre formales e informales.

La Federación Colombiana de Apicultores y Criadores de Abejas (Fedeabejas) reportó que, en 2022, la producción de miel fue cerca de 7.000 toneladas, y se presentó un aumento de 8% en la instalación de apiarios.

Fabio Díaz Granados, presidente de Fedeabejas, comentó que los departamentos con mayor número de apiarios son Antioquia, Santander, Cauca, Córdoba y Cundinamarca. En total, son 22 departamentos los que tienen actividades apícolas.

La mayoría de estos apicultores son pequeños, y cuentan con alrededor de 22 colmenas. Para generar una sostenibilidad económica, necesitan utilizar especies que tengan un gran alcance de producción de miel.

Según Rodrigo Vázquez Romero, investigador de Agrosavia, director apícola en la Corporación Colombiana de Investigaciones Agropecuaria, abejas como la Apis Mellifera, que es una clase originaria de Europa, es perfecta para la producción de miel en grandes cantidades, y presenta propiedades beneficiosas para el consumo humano.

En cuanto a las razas de grandes producciones, lo más aconsejable es usar la que esté más adaptada en la zona donde se vaya a trabajar, es decir, en el sitio donde se decida montar el apiario. Hay infinidad de razas, pero dentro de las más productoras está la Apis Mellifera, que son altas productoras de miel, dentro de esta familia, está la abeja negra europea, en el medio también hay muchos índices de especies italianas y actualmente se está trabajando con la africanizada”, explicó Vázquez.

La abeja africanizada es un híbrido de la Apis Mellifera Scutellata con otras derivadas como, en este caso, las italianas. Este género tiene una gran tendencia de producción, pero tiene enjambrazón, que es un proceso mediante el cual se reproducen y dividen las colonias de abejas, por esto se necesita un control fuerte para que las producciones sean lo más adecuada posible.

“Esa mezcla de africanizadas en italiano les ha dado un rendimiento a los apicultores muy bueno y son producciones que más o menos están en nuestro medio entre 30 kilos a 40 kilos por colmena al año, en zonas productoras como la costa, donde es la más alta en obtención de miel; los Llanos Orientales, donde internamente la producción es mucho más baja; y hacia la Sabana o Boyacá”, comentó el experto.

Esta especie presenta dos problemas, la enjambración y la agresividad, es supremamente defensiva, lo que la hace no ser muy estable.

Para su manejo hay que hacerle cambios continuos, escogiendo reinas que sean mucho más dóciles y buenas productoras. El apicultor debe estar manejando dentro de su mismo apiario qué colmenas son las que son mayormente productoras para sacarle el material genético y hacer sus reproducciones”, agregó Vázquez.

Según el experto, hay que aprender a trabajar con las especies que se tienen en las zonas, ya que no se debe importar abejas, es prohibido porque se puede introducir enfermedades al medio, la mejor opción es trabajar con la abeja africanizada híbrida controlando sus características con buenas prácticas y utilizado continuamente las ofertas tecnológicas.

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