Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (Ipcc), el principal órgano de expertos encargado de evaluar los conocimientos científicos sobre este tema y que es convocado por las Naciones Unidas, señaló recientemente que quedan cerca de 11 años para evitar un cambio drástico en el clima a nivel mundial.

Según el panel, con el aumento de 2°C, 37% de la población mundial estará expuesta a fuertes olas de calor y, así mismo, aumentarían las lluvias torrenciales y la probabilidad de sequías, algo que afectará la producción de alimentos, sobre todo en zonas sensibles como Latinoamérica.

Los expertos señalaron que se necesitan transiciones “rápidas, de gran alcance y sin precedentes” en el uso de la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Asimismo, el grupo de científicos aseguró en su informe que para cumplir con el Acuerdo de París (COP 21) sobre el Cambio Climático, la tierra debe disminuir un 45% las emisiones de dióxido de carbono para 2030; y a 2050 esas emisiones deben desaparecer, lo cual representa una inversión mundial de US$2,4 billones en energías limpias cada año hasta 2035.

A este complejo panorama, se suma también el pronunciamiento de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO) en 2009, la cual estima que la alimentación de la población mundial requerirá un aumento de 60% de la producción agrícola total. Actualmente, los recursos necesarios para mantener la seguridad alimentaria en el mundo están al límite; además, los primeros impactos negativos del cambio climático ya se evidencian en la producción agrícola mundial.

La propia FAO indicó que se espera un aumento en los riesgos climáticos de los cultivos, la ganadería y la pesca en las próximas décadas, en particular en los países de bajos ingresos, donde la capacidad de adaptación es más débil y no es una prioridad. De igual manera, el organismo internacional señaló que en el sector de la agricultura, si también se incluyen las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por los cambios en el uso de la tierra, se está generando cerca de un cuarto de las emisiones mundiales.

Por ende, desde la agroindustria bananera estamos trabajando en conjunto con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ideam y otros sectores del agro colombiano, en la construcción de propuestas que lleven a que el país se dirija hacia una agricultura sostenible y adaptada al clima, donde éste debe ser nuestro aliado, y en el que los diversos actores nos especialicemos de forma permanente y prioritaria.

Desde el sector bananero estamos enfocados cada día para que la producción sea más sostenible. Por ejemplo, contamos con plantas de recirculación y potabilización de agua y 100% de las fincas de nuestros afiliados no utiliza maderas nativas, estas han sido reemplazadas por acero galvanizado y madera plástica o de bosques comerciales.

El agro colombiano históricamente ha jugado un papel fundamental, es parte de nuestra cultura, tradición y fuente de importantes ingresos para el país. El propósito del sector es aumentar la productividad de las fincas bananeras, con eficiencia, pero siempre protegiendo el medio ambiente y velando por los beneficios de los trabajadores.

La sostenibilidad debe ser entendida como una realidad que impacta los negocios, las comunidades y el medio ambiente. Como industria de uno de los productos de exportación más importantes del país, hemos entendido que ese llamado de manera más profunda, es una tarea que involucra a toda la cadena de valor del banano, desde cómo mantener tierras productivas, sanas y fértiles, cuidar los cultivos de plagas y proteger el medio ambiente a la vez, hasta cómo hacer procesos eficientes reusando materiales y elementos en la producción, reciclando y reinvirtiendo en nuestra gente.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.