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Una de las principales actividades económicas de Tumaco es la pesca artesanal, y el municipio se considera como la segunda región después de Buenaventura en aportar la mayor producción en Colombia, ya que procesa más del 50 % del volumen comercializado.

Sin embargo, esta industria solo aprovecha el 55 % del producto, ya que las vísceras, agallas, escamas y espinas se convierten en residuo compuesto, y si no se aprovechan, o se disponen de manera inadecuada, terminan en el océano ocasionando impactos negativos en el ambiente y en la salud.

Para subsanar esta dificultades, se han llevado a cabo diferentes investigaciones que tienen como fin el aprovechamiento máximo de la actividad pesquera. En medio de esta búsqueda se ha dejado en evidencia el potencial de los residuos para la obtención del biogás y los ácidos grasos volátiles, valorados en la industria cosmética, farmacéutica, alimenticia y de bioplásticos.

Para ello, la ingeniera ambiental Luisa Arrechea Fajardo, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia, utilizó tratamientos anaerobios, en los cuales se reúnen los residuos en un recipiente completamente hermético (o cerrado) sin permitir el paso del oxígeno, para transformar la materia orgánica (residuos).

Durante un año, la investigadora produjo en laboratorio los AGV en reactores semicontinuos –o recipientes reactores– y evaluó diversos factores de riesgo operacional que pueden afectarlos, como el tiempo de retención hidráulica –en los que se retienen los residuos en los recipientes– y la tasa de carga orgánica, que es la cantidad de residuos pesqueros más adecuada para generar los ácidos.

“Usamos recipientes de diversos tamaños para retener los residuos; por ejemplo, uno de estos era similar a una botella de 500 ml, y de ahí los fuimos agrandando hasta llegar a 2 litros”, mencionó.

También llevó a cabo la producción de biogás en recipientes pequeños, a partir de los residuos de la producción de AGV. Este sería un proceso innovador, ya que la generación de biogás a partir de vísceras, agallas, escamas y espinas de pescado es un procedimiento aún desconocido.

Los investigadores se sorprendieron cuando comprobaron que con la mezcla de residuos sí es posible obtener estos productos, al generar AGV con los que obtuvieron resultados superiores a los alcanzados con el método tradicional, que es con residuos de comida (entre 20 y 40 gramos por litro).

Por otro lado, en la producción de biogás la investigadora alcanzó un potencial bioquímico de metano por encima de 0,3 metros por kilogramo de sólido volátil adicionado, lo que indica que es un sustrato potencial.

Aunque el biogás con residuos orgánicos es el mecanismo más utilizado y estudiado para la producción de AGV, ahora se podrá contar con los residuos pesqueros para ampliar los estudios de dicha producción, ya que “a mayor concentración de pescado, mayor concentración de ácidos grasos volátiles, un punto a favor a nivel industrial”, afirma la magíster.

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