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Alemania está entrenando a perros de caza para olfatear cerdos salvajes muertos; las autoridades están acumulando cercado eléctrico a lo largo de la frontera oriental, y el Gobierno de Berlín ha instado a los conductores a no tirar trozos de sándwich de jamón por las ventanas de los automóviles.

Estas son solo algunas de las medidas que el principal productor de carne de cerdo de Europa está tomando para tratar de evitar la propagación de la peste porcina africana (PPA), que ha afectado el comercio mundial de carne y se acerca cada vez más a sus fronteras. Después de detectarse en Bélgica el año pasado, la enfermedad viral apareció recientemente en el oeste de Polonia, situándola a unas pocas decenas de kilómetros de Alemania por ambos lados.

Un caso alemán confirmado ocasionaría trastornos en una industria profundamente arraigada en el país de las salchichas frankfurters, bratwurst y currywurst. Pese al tamaño relativamente pequeño en comparación con productores como China o Estados Unidos, Alemania es un peso pesado en el comercio mundial de carne de cerdo, representando el 15% de las exportaciones mundiales en 2017.

“No sabemos lo que sucederá, pero estamos capacitados para actuar y reaccionar”, dijo la ministra de Agricultura alemana, Julia Kloeckner, esta semana en Bruselas. “Para nosotros, es importante informar a todos: informar a los turistas, informar a los agricultores y prevenir la peste porcina”.

La PPA, que no supone un riesgo para la salud humana, amenaza con poner fin a los tiempos de auge de los criadores de cerdos alemanes. Los precios de los cerdos en la UE están cerca de un máximo de seis años, elevado por la creciente demanda china. Gran parte de Asia sufre brotes de PPA sin precedentes, y los importadores pueden buscar en otro lado si Alemania sucumbe a la enfermedad.

La industria ganadera continúa en estrecho contacto con los veterinarios sobre cómo manejar un posible brote, dijo Bernhard Kruesken, secretario general del sindicato de agricultores DBV. No existe una vacuna aprobada contra la PPA, que es altamente contagiosa.

Las autoridades están practicando medidas que tomarían para acordonar a los cerdos enfermos y restringir el movimiento de todo, desde camiones que transportan cerdos hasta cazadores y personas haciendo footing.

“Estamos esperando el día cero y esperamos que no ocurra pero por supuesto es un riesgo significativo “, dijo Kruesken por teléfono.

Alemania cuenta con unos 26 millones de cerdos, aunque la mayoría se cría en interiores y los agricultores toman medidas estrictas para evitar enfermedades. La empresa de agronegocios BayWa AG ha aumentado los suministros de desinfectantes y juegos de higiene para que puedan ser entregados inmediatamente en caso de brote.

Los cerdos salvajes por campos y bosques podrían suponer una amenaza mayor, y Alemania está luchando por controlar su población en crecimiento.

Un clima más cálido facilita su reproducción durante todo el año y también hace que los árboles produzca más nueces y bellotas, regando el suelos de los bosques con esos frutos que ayuda a más lechones a sobrevivir los duros inviernos.

Las autoridades locales están legalizando equipos no tradicionales para los cazadores, que no logran mantenerse al día con las cuotas de matanza de los esquivos animales nocturnos.

Los estados del sur de Baviera y Baden-Wuerttemberg han permitido el uso de accesorios de armas de visión nocturna el año pasado, despejando el camino para la caza de cerdos salvajes las 24 horas. El Ministerio de Agricultura de Alemania está considerando una legalización a nivel nacional de los dispositivos que antes eran exclusivos de los militares y las fuerzas del orden.

“Estoy casi asombrado de que la peste porcina no haya llegado ya, pero puede llegar en unos días, unas semanas o unos meses”, dijo Lehnhausen. “Cuanto más rápido encontremos los animales muertos, antes podremos deshacernos de esta enfermedad”.

Otras naciones están tomando medidas para protegerse. Para limitar el movimiento del cerdo, Dinamarca construyó una cerca a lo largo de su frontera, mientras que Francia ha erigido una barrera de 132 kilómetros en el norte.

Partes de Alemania están siguiendo su ejemplo, pero la escala del desafío es enorme. Dadas las largas fronteras de Alemania, asegurarlas por completo puede resultar imposible.

“No resulta fácil levantar una cerca de 500 o más kilómetros en el centro de Europa”, dijo Matthias Quaing, analista de ISN, asociación de productores de cerdos cerca de Osnabrueck. En cuanto a la peste porcina, “podemos tenerla mañana, pero también es posible que no la tengamos en los próximos diez años. No se sabe”.

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