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Desde la cosecha hasta su comercialización, las frutas y hortalizas son susceptibles a tener problemas de contaminación y deterioro. Identificar los factores de riesgo de manera temprana y mejorar las prácticas de producción, son factores fundamentales para garantizar la inocuidad de los alimentos y no caer en pérdidas de productividad.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente 23% de las frutas y las hortalizas se pierden debido a deterioros microbiológicos y fisiológicos, pérdida de agua, daño mecánico durante la cosecha, envasado y transporte, o a las inadecuadas condiciones de traslado.

Ante esto, implementar un cuidado minucioso es fundamental, dado que el suelo, los recipientes y vehículos de transporte, albergan microorganismos con la capacidad de contaminar y dañar la calidad de los alimentos. Por esto, se recomienda tener un especial cuidado en las fases de transporte y de almacenamiento.

Jennifer Criollo, investigadora de Agrosavia aseguró que "es importante tener cuidado en cada una de las fases a las que va a ser sometida el alimento. Para el trasporte es clave utilizar el empaque individual y evitar sobreponer los frutos". Con esto último se busca que no se generen daños en las superficies del alimento.

Los recipientes deben ser lo suficientemente fuertes como para resistir múltiples estibamientos o golpes. Puede ocurrir que se generen raspaduras del producto por vibración en el momento del transporte. Por esto, las unidades del producto deberían estar ubicadas de manera que no sean capaces de moverse una vez empacadas, con respecto a las demás o la pared del envase.

"Para la fase de almacenamiento es importante tener en cuenta aspectos como la temperatura y la humedad relativa. Se deben manejar temperaturas bajas para incrementar el tiempo de vida útil, las temperaturas altas incrementan la tasa de respiración del fruto", explicó.

Cabe aclarar que este último indicador se refiere a la cantidad de oxígeno consumido por kilogramo de fruta cada hora. En ese sentido, la ventilación es otro aspecto a considerar, con el fin de evitar la acumulación del calor proveniente de la respiración del producto, permitiendo una eficiente aireación y facilitando la refrigeración.

Se deben empacar en canastillas que estén sobre estibas para evitar que se genere algún tipo de afectación en la inocuidad. También se debe evitar su exposición directa a los rayos solares, lluvia y portadores de contaminación como polvo, viento y animales.

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