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La diversidad colombiana para el sector agropecuario es una ventaja que enriquece la producción nacional. En el ámbito pecuario se han desarrollado alternativas para conservar la buena genética y calidad de las razas colombianas. Los bancos de germoplasma animal permiten conservar las características genéticas de ovinos, porcinos y bovinos. De esta manera se contribuye a la protección de los recursos biológicos y a la seguridad alimentaria.

Según Agrosavia, los bancos de germoplasma son lugares físicos donde se mantienen colecciones biológicas y se protege la biodiversidad colombiana asociada a la alimentación y la agricultura. Con estos se busca garantizar la conservación y viabilidad a largo plazo de la agrobiodiversidad del país.

En el caso de los bancos de germoplasma animal, su objetivo es prevenir el desplazamiento gradual de las especies criollas. "Con estos espacios se previene la desaparición o extinción de especies animales que han sido desplazadas gradualmente por el ingreso de nuevos materiales genéticos", explicó César Lucero, investigador de Agrosavia. En eventualidades como desastres naturales, guerras o enfermedades emergentes de alto impacto, también son una forma para mantener las razas.

Para contextualizar, es importante resaltar que, Colombia fue el primer país de Latinoamérica que inició un programa de protección de sus recursos genéticos animales. Esto se desarrolló desde 1935 como una medida de precaución, para evitar la extinción de las razas de ganado criollo.

El banco de germoplasma animal utiliza dos sistemas de conservación; in vivo e in vitro. "Hay dos formas de conversación, la forma in vivo, que se encuentra en las zonas donde evolucionaron las razas. Como una copia de ese material genético se realiza una forma in vitro, esta permite guardar las dosis de semen de las diferentes razas criollas", explicó.

Es decir, el banco in vivo corresponde a animales conservados en el ambiente natural de las regiones donde se formaron. Según el experto, en este esquema se divide la población en familias de acuerdo con el grado de relación o parentesco entre los animales, y se programa el apareamiento circular, que inicia con el apareamiento de machos de la familia 1 con hembras de la familia 2, los machos de la familia 2 con hembras de la familia 3, y así sucesivamente, hasta cerrar el círculo.

En cuanto al mecanismo in vitro, en este, las muestras de material genético se conservan en pajillas vertidas en un termo con nitrógeno líquido, el cual debe tener una temperatura de entre 190 y 195 grados centígrados. "Lo importante es que el nivel de nitrógeno sea el ideal siempre. Así se puede garantizar que el material perdure en buen estado durante muchos años", comentó.

De acuerdo a Lucero, con los bancos de germoplasma animal de está "salvaguardando el patrimonio zoogenético del país y asegurando una fuente importante de genes de interés productivo que pueden apoyar programas de mejoramiento genético".

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