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Uno de los jugadores principales en materia de seguridad alimentaria es el sector de la palma de aceite, pues no solo participa en 96% de la producción total de aceites y grasas y 72% de las ventas del mercado nacional, sino que de este producto que se consume en Colombia, la inmensa proporción es hecha a nivel local.

En Inside LR, Nicolás Pérez Marulanda, presidente ejecutivo de Fedepalma, hizo una radiografía del sector y habló de la formalización de empleos, la implementación de tecnologías e innovación, y su aporte a la sostenibilidad.

¿Cuánto aporta el sector al PIB agropecuario?

En las estimaciones que hicimos para el año 2021, que fue un récord de la palmicultura colombiana, mostró que cerca de 17% del PIB agropecuario está representado en la agroindustria de este fruto.

¿En qué regiones está el cultivo y cuánto ha aumentado la producción de palma de aceite?

Hay cuatro grandes regiones: la zona oriental, la más grande, donde hay 280.000 hectáreas de palma sembradas, en la que los principales departamentos son Meta, Casanare y el piedemonte de Cundinamarca, que da contra los llanos y algunos cultivos en el Vichada. La zona central es la segunda en extensión, es básicamente el valle del Magdalena Medio, allí hay 180.000 hectáreas de palma. Luego sigue la zona norte que comprende el sur del departamento del Magdalena, una parte del Bolívar y el Cesar; y por último, la zona suroccidental que es el área alrededor del municipio de Tumaco, allí hay más o menos 23.000 hectáreas.

Hay unos nuevos frentes de crecimiento del cultivo, está el área del Urabá, de Córdoba y de Norte de Santander, especialmente en Tibú. Se ha ido diversificando la palma, pero todavía tenemos esas cuatro grandes zonas de cultivo.

¿Cuántos empleos genera entre directos e indirectos el sector?

Este es un sector que genera cerca de 200.000 empleos entre directos e indirectos con una particularidad, cerca de 85% de estos empleos son formales.

Hicimos un estudio hace dos años de la remuneración en el sector palmero y encontramos que no solamente eran empleos formales, sino de calidad, y el pago promedio de un trabajador de este cultivo es de 1,5 veces el salario mínimo.

Nuestra formalidad no es solamente laboral, el sector empresarial también es importante en nuestro gremio.

¿Qué porcentajes representan los pequeños y medianos productores en el sector?

De los cerca de 7.000 productores de palma de aceite que existen en el país, 85% son de pequeña escala, con esto nos referimos a quienes tienen en promedio 12 hectáreas, ese es el área mínima que consideramos que un productor debe tener para tener una escala viable y que represente una buena actividad económica.

Tenemos 5.800 pequeños productores en Colombia y cerca de 900 de mediana escala y alrededor de unas 18 grandes empresas palmeras trabajando conjuntamente.

¿Cuál es el rol del sector en la seguridad alimentaria?

Este es el principal cultivo productor de alimentos que hay en este país, aunque es el segundo en extensión. La palma de aceite es la única oleaginosa que es naturalmente tropical, el resto como la soya, el girasol y la colza, son cultivos mayoritariamente subtropicales, toda la palma que se consume en Colombia tiene una inmensa proporción producida localmente.

Estamos convencidos que este sector es un eje de la seguridad alimentaria, que es una de las prioridades que tiene el Gobierno en la promoción del campo colombiano.

¿Cómo contribuyen el sector en materia de transición energética?

Muchos palmicultores han avanzado en la refinación del aceite, que es el paso previo a que pueda ser consumido en los hogares y tenemos muchos productores vinculados a la producción de biodiésel. Muchas plantas extractoras hacen su propia cogeneración a partir de los subproductos del cultivo y pueden vender al sistema y de esta forma se produce energía de fuentes renovables.

¿Qué expectativas tiene el sector en lo que queda del año?

Tenemos un año muy promisorio en materia productiva, ha seguido creciendo, incluso, comparado con 2021, al corte de agosto tenemos un incremento de cerca de 1% de nuestra producción.

El perfil

Nicolás Pérez Marulanda es economista de la Universidad de Los Andes y cuenta con una maestría en Política Internacional de Desarrollo de la Universidad de Duke (EE.UU.). Su experiencia profesional ha estado en los sectores público y privado, con amplios conocimientos de agronegocios y desarrollo rural, valoración y evaluación de proyectos económicos y financieros. Fue director de la unidad de Desarrollo Rural Sostenible en el Departamento Nacional de Planeación, y asesor gubernamental de Café en el Ministerio de Hacienda.

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