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Los primeros años de vida en cualquier ser vivo son decisivos para un completo desarrollo tanto físico como emocional. En los caballos no es la excepción.

Si se quiere un espécimen adulto sano y brioso, es necesario pensar en la correcta alimentación hasta los 18 -24 meses (es cuando el potro ha alcanzado prácticamente la totalidad de su desarrollo como adulto). Todo lo que no hagamos bien en este periodo no se puede recuperar después.

De acuerdo con Enrique Restrepo, veterinario de la Universidad CES, lo primero que debe comer el potro es el calostro, la primera leche que la yegua produce después del parto. El líquido de color amarillento claro que segregan las glándulas mamarias de la yegua brindará la protección necesaria contra los microorganismos patógenos y enfermedades a las que va a estar expuesto el potro. El calostro aporta al animal las inmunoglobulinas.

“Es importante que el potro empiece a mamar en la primera hora de nacido, de lo contrario puede adquirir cualquier enfermedad. El calostro aumenta las defensas del animal y genera los anticuerpos que el potro no puede generar por sí mismo en el primer mes”, explicó el experto.

Durante los primeros tres a cuatro meses el potro crecerá considerablemente, en cambio, la capacidad de producción de leche por parte de la madre irá en bajada. Es por esto que, en este tiempo, se le debe suministrar pasto a voluntad y concentrado de buena calidad, con altos valores proteicos. Incluso, según Restrepo, desde antes se puede poner pasto al potro para que se familiarice con la comida, aunque no la consuma.

Como todavía la gran mayoría de comida será suministrada por la yegua, la comida que se le dé a esta es de suma importancia. En este aspecto se le puede dar pienso especialmente formulado para madres lactantes, pasto y agua a voluntad.

Cuando ya comience a comer, el potro debe tener concentrado especial para cubrir sus necesidades nutricionales. Si todas las etapas se han realizado con cuidado y buena alimentación, el potro y la madre estarán preparados para un destete poco traumático y paulatino a los seis meses. Ángela Ochoa, experta en equinos, indicó que lo ideal es que el potro ande suelto con otras crías para fortalecer sus extremidades. En este periodo, el alimento del potro ya no depende de la madre sino netamente del pienso y el forraje, pueden consumir hierba solamente o combinándola con heno si es insuficiente, como puede suceder en verano y en invierno. De esta manera, la alimentación será regular hasta los 18 o 24 meses, edad en que ya es un adulto.

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