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La producción agrícola en las zonas áridas y semiáridas del país está ligada a la intensidad y frecuencia de las lluvias en las estaciones del año, por eso, los residentes de estos lugares llevan a cabo las labores agrícolas de manera rudimentaria y para su manutención.

Por lo general en estas áreas se cultiva con preferencia maíz, algodón, frijol de varias especies, maíz millo, ahuyama, patilla, melón, pepinos, yuca y batata, cocos, caña, guineas o bananos y otras frutas tropicales.

Sobre el cultivo de maíz, Angela María Vargas Berdugo, investigadora master del Centro de Investigación Nataima, de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), dice que tiene un amplio rango de adaptación a diferentes pisos térmicos.

Tanto así, que se puede producir en laderas y hasta planicies en lugares donde no hay agua disponible y están alejados de los distritos de riego, por tanto, es un cultivo que siempre ha representado una alternativa para siembra en diferentes condiciones, dijo Vargas.

Por esta razón se convierte en una alternativa rotacional como concentrado para alimentar aves y para consumo humano, así como para forraje.

Otras de las plantaciones que se adapta a este tipo de climas es el algodón, el cual tuvo una destacada producción hace unos 15 años cerca del Desierto de la Tatacoa en el Huila. En esa región se llegó a producir una de las mejores cosechas de Colombia, pero las áreas fueron disminuyendo a través del tiempo.

Igualmente se produce en estas tierras algunos tubérculos como la batata, que es un alimento funcional por su alto contenido de fibra dietética, minerales, vitaminas y compuestos antioxidantes.

En el caso de la variedad de batata ‘Agrosavia Aurora’, tiene una alta adaptación a las condiciones para el Caribe seco y húmedo del país y su ciclo productivo bajo condiciones adecuadas es de 90 a 120 días.

Entre las especies que se producen para tratamientos terapéuticos en este tipo de suelos está el cultivo de cannabis medicinal, tal y como lo indicó el ingeniero Javier Roberto Hidalgo, docente encargado del curso de actualización profesional para la producción de esta planta de la Universidad Nacional de Colombia (Unal).

La razón para emprender un programa de investigación en esta clase de clima con este tipo de mata fue para evitar problemas de sanidad vegetal, para garantizar que la flor salga sana.

Según Hidalgo, las zonas desérticas ofrecen el ambiente óptimo desde el punto de vista agroclimático para cultivar el cannabis medicinal evitando que aparezca el hongo botrytis, que puede afectar a las plantas en cualquier momento del cultivo.

El experto también advirtió que esta clase de sembrados en Colombia dependen del Ministerio de Justicia, Salud y del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), mientras que las universidades, el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y algunos organismos privados se han integrado en el rubro de capacitación. Esto quiere decir que la producción de esta planta se da por iniciativas de carácter particular.

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