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De acuerdo con el decano de la facultad de Administración de Empresas Agropecuarias de la Universidad Santo Tomás de Aquino en Bucaramanga, Edward Ramírez, esta tendencia actual se está desarrollando de manera rápida en parte porque cada vez más personas se están desplazando hacia las zonas urbanas. “Esto tiene una gran importancia en el tema de la seguridad alimentaria y nutricional”, dijo.

El académico explicó que este modelo productivo adoptado de Europa, conocido como el ‘slow food’, está basado en la producción de alimentos sin utilizar conservantes ni productos químicos.

Con proyectos como el de Mi Ecohuerta, creado por Lesly Rubiano y Ómar Ayala, y La huerta de la Posada, desarrollado por Martha Ligia Posada, aquellas personas que no tienen la posibilidad de tener un pequeño espacio dentro de su casa para poder realizar la producción de frutas o verduras han podido alquilar terrenos de 20, 50 y hasta 100 metros cuadrados para dedicarse cada fin de semana a las labores de siembra de productos 100% orgánicos.

El alquiler de una huerta depende de la cantidad de metros cuadrados y del tiempo por el cual se vaya a realizar la actividad. Por ejemplo, en La huerta de la Posada, el alquiler de un terreno de 50 metros cuadrados por tres meses puede estar entre $80.000 y $250.000 dependiendo de la cantidad de terreno; por seis meses el alquiler se encuentra entre $60.000 y $240.000; y por 12 meses, el espacio cuesta entre $68.000 y $220.000.

Según Posada las ventajas de esta tendencia van desde establecer valores y relaciones entre el medio ambiente y las actividades humanas, hasta conocer las técnicas del cultivo de las huertas orgánicas. “Esta actividad sirve para tomar conciencia que los productos más sanos requieren de tiempo y responsabilidad con el medio ambiente”.

Además, el alquiler de huertas se ha vuelto un espacio para el goce entre las familias, pues como afirma la dueña de La huerta de la Posada “es una actividad que además de brindarle beneficios a la salud, tiene la facultad de unir a las familias entorno a la producción de sus propios alimentos”.

A su vez, con este modelo las personas cuentan con la facilidad de tener a la mano una persona encargada del desarrollo de los alimentos en caso de que las familias no puedan visitar su cultivo. “Yo le ayudo a la persona a cosechar. Desyerbamos, sembramos y cuidamos las matas para que los clientes puedan recoger en el menor tiempo posible sus cultivos. Si las personas no pueden asistir yo me encargo de cuidar los productos y de comentarles cómo avanza su siembra”, señaló Posada.

Consejos para tener una huerta

1

Lo primero que tiene que hacer es definir qué tipo de productos va a cultivar y con qué periodicidad. Esto determinará la extensión del terreno que necesita.

2

Cotice varios terrenos, lo ideal es que la huerta que alquile esté cerca a su residencia para evitar largos desplazamientos que generan más costos.

3

Si va a plantar un huerto con hortalizas y hierbas, por ejemplo, tenga en cuenta que necesitará un sitio que reciba por lo menos seis horas de sol al día.

4

Asegúrese de que el sitio escogido tenga un buen drenaje y no se inunde con facilidad. También es clave identificar si recibe el sol de la mañana o de la tarde.

5

Saber exactamente en qué área vive usted le ayudará a determinar qué plantas son apropiadas para cultivar en su región.

Bogotá, entre las ciudades más verdes

De acuerdo con un informe realizado por la Organización de la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), durante 2014 la capital de Colombia fue considerada como una de las ocho ciudades más verdes de Latinoamérica. Esto se debe a que, durante el primer semestre del año pasado, cerca de 8.500 familias producían alimentos para el consumo doméstico en huertas urbanas en Bogotá.

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