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La agenda climática global no puede lograr sus objetivos sin trabajar en materia alimentaria. Las emisiones de efecto invernadero mundiales deben bajar a 43% en 2030 y 84% en 2050 con relación a los registros de 2019, los más altos de la historia, si se quiere alcanzar la meta de limitar el calentamiento a 1,5 grados Celsius.

Organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), incluyeron en su agenda la sostenibilidad y la crisis climática para tener alternativas que no solo influyan en la demanda de alimentos global, sino que permitan el hambre cero para 2030.

Un informe de Boston Consulting Group (BCG), una firma de consultoría de gestión global, mostró que, de 3.700 consumidores encuestados en siete mercados diferentes de América del Norte, Europa, Medio Oriente y Asia, más de 30% cambiaría su dieta a proteínas alternativas si esto genera un impacto positivo en el clima y ayuda en la lucha contra el calentamiento global.

El informe también revela que el mercado total de productos de origen animal es responsable de 15% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, por lo que, si se cambia a proteínas alternativas, podría eliminar hasta 11% de las mismas para 2030.

“Esta puede ser la mejor oportunidad de inversión que hemos visto hasta ahora para combatir la crisis climática. Un sistema alimentario sostenible, más eficiente y resistente, con cadenas de suministro más cortas, una consideración crítica cuando la geopolítica se vuelve volátil”, se puede leer en el informe.

Este estudio revela que 76% de los consumidores están familiarizados con las proteínas alternativas, 50% de los usuarios experimentados aumentaron su consumo de las mismas durante pandemia, en gran medida, por la mayor consciencia sobre salud. Del total, 31% considera que un impacto positivo en el clima es la razón principal para cambiar su dieta a proteínas alternativas.

Los consumidores enfatizan que, para cambiar a proteínas alternativas, es necesario un alto progreso en áreas como la salud, el sabor y el precio. Además, 0% de los consumidores pagaría un costo superior a la paridad del sabor, sin algún valor agregado de la proteína animal convencional.

El informe asegura que la conciencia es más alta para los productos a base de plantas y disminuye con el aumento de la edad y entre las poblaciones rurales. El consumo de estas alternativas varía por mercado, puesto que hay diferentes factores que influyen como las características poblacionales.

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