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Agricultores de ñame se vuelven youtubers en los Montes de María para que les compren 400 toneladas a punto de perderse; un campesino destruye con un tractor 40 hectáreas de yuca en la región del Ariari (Meta) porque nadie le compra; cultivadores ven cómo las moscas pululan entre casi 500 toneladas de mangos maduros en el Atlántico, todos ellos desesperados porque la cosecha en 2017 no tuvo salida, y los precios, en la mayoría de lo casos, cayeron. La pérdida de alimentos es inminente.

En Colombia se desperdician cerca de 9,76 millones de toneladas de comida al año; de las cuales, 6,08 millones corresponden a frutas y verduras lo que representa 58% de los alimentos disponibles. Las cifras hacen parte de los resultados del estudio realizado por la Dirección de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Departamento Nacional de Planeación (DNP). La actualización de los datos, se tiene prevista para el segundo semestre de este año.

De acuerdo con los estimativos de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco), con la cantidad de frutas y verduras que se pierden, 37 millones de colombianos podrían consumir durante un año 430 gramos diarios, la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El mayor porcentaje de pérdida ocurre en los primeros eslabones de la cadena. 40,5%; es decir 3,95 millones toneladas, se descartan durante la producción agropecuaria. A esto se le suman las 342.000 toneladas perdidas en poscosecha y almacenamiento (3,5%).

Un tema de competitividad

El presidente de la República, Juan Manuel Santos, presentó este mes la estrategia para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda a largo plazo de la que hace parte el propósito de alcanzar un consumo y producción sostenible. Una de las metas es reducir la pérdida de alimentos. Actualmente, el desperdicio promedio per cápita es de 32,4 kilogramos al año, el desafío para 2030 es lograr una reducción a 16,2 kilogramos.

Felipe Castro, director de Seguimiento y Control de Políticas Públicas del DNP, explicó que las causas del desperdicio atienden a dos factores fundamentalmente: los hábitos de consumo y problemas de eficiencia en los sistemas de producción.

Este último factor se constituye en uno de los puntos más importantes que tendrá que resolver el sector agrícola en los próximos años. Castro aseguró que las pérdidas de alimentos representan $9,2 billones anuales y corresponde al 23% del PIB del sector agropecuario.

“Cuando hablamos de pérdidas es un tema de eficiencia en cuanto no se produce lo que se podría que producir. Los alimentos están mal cosechados, hay afectaciones de carácter climático, no se reciben los rendimientos esperados. También se pierde comida porque no se empaca adecuadamente y el transporte es un tema crítico”.

LOS CONTRASTES

  • Ana Catalina SuárezDirectora Asociación del Banco de Alimentos de Colombia

    “Es importante que las empresas y organizaciones implementen prácticas responsables para evitar el desperdicio. Las cifras en Colombia y en el mundo son escandalosas”.

  • Felipe CastroDirector Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas DNP

    “La pérdida de alimentos en el país es un tema de eficiencia y nunca a va a ser cero. en los países desarrollados la relación es inversa, pues es más un tema de comportamiento que de producción”

En este sentido, Ana Catalina Suárez, directora de Abaco, manifiesta que las pérdidas están relacionadas con problemas de tecnificación del campo y las deficiencias en los estándares de almacenamiento. Además, en el proceso de comercialización existen problemas de infraestructura que impactan la eficiencia como el estado de las vías terciarias.

“El Gobierno Nacional ha intervenido de 39.000 km de vías terciarias, eso es más o menos 30% de todas las carreteras terciarias y equivale a tres veces lo que se ha intervenido en toda la historia de la red terciaria del país”, agregó Felipe Castro.

Regiones con más pérdidas

El estudio señaló que la región Centro Oriente, conformada por los departamentos de Santander, Norte de Santander, Cundinamarca y Boyacá es la que aparece en primer lugar con la mayor cantidad de comida que descartada la producción, poscosecha y almacenamiento. En esta región se pierden anualmente 1,7 millones de toneladas (27,7%).

Le sigue la región Caribe, en sus ochos departamentos la comida que termina en la basura corresponde a 1,1 millones de toneladas (18,2%).

En tercer lugar, está el Eje Cafetero donde 1,06 millones de toneladas no son aprovechadas (17,1%).

La región Pacífico bota 1,06 millones de toneladas a (17,1%) y los Llanos pierden 678.383 toneladas.

Finalmente, está la región Centro Sur que comprende los departamentos de Tolima, Huila, Caquetá, Putumayo y Amazonas donde las pérdidas se estiman en 557.023 toneladas (9%).

Desperdicio en los hogares

Se llama desperdicio a los alimentos que se dañan en las etapas de distribución, retail y consumo. Los cálculos del estudio también muestran que 20,6% (2,01 millones de toneladas) se desperdicia en la distribución y retail y 15,6% (1,53 millones de toneladas) se desperdicia en los hogares.

El profesor Óscar Alfonso Roa, del departamento de Economía de la Universidad Externado, aseguró que el desperdicio se ha “naturalizado” no solo en Colombia sino en el mundo. “Se trata de un tema de consumo responsable y de seguridad alimentaria, por eso es tan importante que se fijen políticas para reducir el desperdicio”.

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