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Acorde a los resultados de un estudio desarrollado por la Universidad Nacional, exageradas dosis de nitrógeno como fertilizante podrían generar condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades como el mildeo velloso (Plasmopara viticola) o el moho gris (Botrytis cinerea).

Así lo determinó una investigación desarrollada en la Hacienda Brasilia, corregimiento de Santa Helena, del municipio de El Cerrito (Valle del Cauca), la cual cuenta con cultivos comerciales de caña de azúcar, uva Isabella, ají y jalapeño.

El exceso de nitrógeno en la planta debilita las paredes celulares haciéndola más susceptible al ataque de patógenos, e influye en el desarrollo foliar. El mildeo ataca los órganos verdes del cultivo, las hojas, las inflorescencias que se convertían en los racimos y en las uvas. Un ataque prolongado reduce la producción y aumenta los costos, ya que para controlarlo el vinicultor tiene que aplicar altas dosis de fungicidas y plaguicidas para contrarrestar el ataque, añade el investigador.

El ingeniero ambiental, Germán Steven Garnica Rodríguez, especificó que “evaluamos específicamente el mildeo velloso, un patógeno que solo ataca a la uva Isabella, es lo que se conoce como un patógeno obligado”.

Según datos de la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol), en 2015 el área sembrada de uva en Colombia era de 2.697 hectáreas, en 2016 subió a 2.828 hectáreas y en 2019 cerró con 3.072 hectáreas.

Asimismo, destaca que las principales regiones productoras de uva en el país son el Valle del Cauca, departamento que produjo 19.513 toneladas de la fruta en 2019, lo que equivale al 70 % de la producción nacional, seguido por Huila, con 7.560 toneladas producidas, para un 27 % y Cauca con 300 toneladas, con un 1 % de participación.

La investigación fue de tipo exploratorio. Los métodos, el diseño, el tipo de investigación, así como la inquietud por saber la cantidad de gases de efecto invernadero en sistemas agrícolas, se pueden replicar en otras zonas y otros cultivos para que, a la luz de los resultados, se puedan generar estrategias para reducirlos, comenta el ingeniero ambiental.

El cultivo de uva Isabella se realiza en mayor medida por pequeños y medianos productores. En La Brasilia el cultivo de vid está subdividido en 8 lotes, de entre 4.500 y 5.000 m2 cada uno. Para el trabajo de campo se realizó un diseño de bloques con tres tratamientos y tres repeticiones (3x3). Los bloques consistieron en tres sublotes de 1.270 m2, con una densidad de siembra de 2 x 2,5 m, para un total de 2.000 plantas por hectárea y 256 plantas por sublote.

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