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Una alta rentabilidad para un productor es uno de los principales objetivos que se persiguen día a día y tarea para la cual, sin importar el tipo de cultivo, el uso de fertilizantes se ha convertido en uno de los principales aliados para aumentar la calidad y productividad en ellos. 

Es así que, “inicialmente se debe conocer la meta de rendimiento del cultivo a fertilizar, luego es conveniente hacer un diagnóstico del estado actual de la fertilidad del suelo, con el fin de conocer el estado de sus propiedades físico-químicas y biológicas, así como realizar un análisis foliar para monitorear el estado nutricional de las plantas”, indicó Francisco Jiménez, gerente de asistencia técnica y nuevos negocios de Monómeros.

De este modo, con este análisis minucioso se puede determinar la necesidad de aplicación de enmiendas, las dosis de nutrientes a aplicar con base en las investigaciones y experiencias de cada cultivo en las épocas de mayor absorción  de cada nutriente y aplicar el fertilizante en las áreas donde las raíces de las plantas los absorben más fácilmente, complementó Jiménez.

Otra recomendación importante antes de usar productos de este tipo, sean orgánicos o inorgánicos, corresponde a que luego de completar el análisis de suelo se tiene una noción más clara sobre si es necesario aplicar un corrector de acidez (por ejemplo cal dolomita) y verificar la cantidad a aplicar en la preparación del terreno, antes de la siembra del cultivo, apuntó Santiago Sáenz, docente de la facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de La Salle. 

“Elementos mayores como nitrógeno, fósforo y potasio se aplican al suelo, mientras que los elementos menores se ponen a las hojas cuando se implementan los plaguicidas”, añadió Sáenz. 

Con la implementación de estas sugerencias que incrementan una mayor eficiencia a la hora de establecer los fertilizantes adecuados, ambos expertos coincidieron en que el tiempo en que se aplican estos son determinantes.

Jiménez agregó que “se debe considerar que los nutrientes deben estar disponibles en el suelo cuando las plantas más los necesiten para cumplir sus funciones metabólicas en las plantas y de acuerdo con las  etapas de desarrollo y las cantidades de absorción máximas”. Sáenz, por su parte, añadió que “cada cultivo tiene una forma diferente de absorción de nutrientes y períodos donde se requiere más un determinado elemento. Consultar al asistente técnico o extensionista es muy importante”.

Consejos al momento de su aplicación

De acuerdo con el experto de Monómeros, los nutrientes que requieren las plantas tanto en los fertilizantes minerales y orgánicos son los mismos. No obstante, lo que los diferencia es el portador nutricional que puede ser diferente. Es así que los fertilizantes orgánicos favorecen la actividad microbiana del suelo, ayudan a las condiciones físicas del suelo y a la retención de humedad, entre otros beneficios. Sin embargo, pueden generar agentes patógenos si no reciben un tratamiento adecuado. Por otro lado, aportes desmedidos de fertilizantes minerales pueden generar un exceso de nutrientes en aguas y suelos pudiendo ocasionar problemas ambientales al ecosistema. 

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