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A pesar de que Colombia tiene gran potencial para sembrar y producir maíz, el país aún no logra abastecerse, por lo que es necesario importar cada año cerca de cinco o seis millones de toneladas del grano, lo que significan un gasto cercano a los US$1.000 millones. Así lo dio a conocer Luis Narro, investigador líder del Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo (Cimmyt) en Colombia.

De acuerdo con cifras de Fenalce, en 2017 se produjeron 1,7 millones de toneladas de maíz blanco y amarillo, cifra muy inferior a las importaciones registradas, para ese mismo año, de 4,9 millones de toneladas (contingente y extracontingente de los TLC). Mientras tanto, en 2016 la producción de maíz fue de 1,6 millones de toneladas y el consumo fue de 6,2 millones de toneladas.

Frente a este panorama, Narro explicó que, “si uno quisiera cambiar esta tendencia es posible, porque Colombia tiene posibilidades de sembrar más maíz, ganar más tierras y aumentar los rendimientos”.

Además, el investigador destacó que en Colombia se siembran 500.000 hectáreas de maíz al año, a veces un poco más, el año que más se sembró fueron 800.000 hectáreas y el área potencial para sembrar maíz es de 18 millones de hectáreas.

“Es mucha la tierra que se puede utilizar para sembrar maíz, por ahí hay una salida práctica a las importaciones, la otra es en términos de rendimiento, el rendimiento promedio en Colombina es de más o menos 3,5 toneladas o cuatro toneladas por hectáreas, pero hay zonas donde se pueden producir hasta 10 toneladas por hectárea”, dijo Narro.

Por otro lado, el investigador del Cimmyt, dijo que Colombia es uno de los pocos países en el mundo que puede incrementar su producción de maíz relativamente fácil, con mayor tecnología y ganando áreas nuevas.

Escenario para 2030
Luis Narro señaló que para hacerle frente a este problema y poder cerrar la brecha entre demanda y producción de maíz en Colombia es necesario identificar cómo se va a mover por el cambio climático. “Debemos prepararnos desde hoy con nuevas semillas, debemos empezar a generar variedades que se ajusten a esos cambios de temperatura, apostarle a variedades que soporten el calor o que requieran menos agua”.

Por su parte, el investigador del Ciat, Jeimar Tapasco, aseguró que “los retos que tiene colombia son grandes, necesitamos avanzar en medidas de adaptación, se debe pensar en entender mejor el clima y usar la predicción agroclimática disponible, para fechas de siembra y las variedades que se deben sembrar, además debemos usar todas las herramientas digitales disponibles para tener una agricultura más precisa. La tecnología, el mejoramiento genético y el riego son necesarios para llegar a una producción de maíz plenamente sostenible”.

El aporte del Ciat al futuro del cultivo de este grano
El Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) está poniendo al servicio del futuro del maíz toda la capacidad de su equipo de investigadores especializados en modelación de agricultura y clima, manejo de herramientas como Big Data y minería de datos para conocer la proyección del cultivo del maíz en 2030. Hasta ahora, dichos escenarios indican que dentro de 12 años los rendimientos se verán afectados por el cambio climático, situación que acentuará la brecha de rendimiento.