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La gulupa es una de las frutas que ha tenido mayor demanda en exportaciones al mercado europeo. Esta especie de la estirpe de las pasifloras cuenta con características para relajar la presión arterial, reducir la tensión corporal y combatir problemas de sueño, lo que le ha dado fama en el exterior.

 

 

Según datos recolectados por la Asociación Hortifruticola de Colombia (Asohofrucol), la producción de esta fruta ha aumentado 335% en los últimos 10 años. En 2008, se registró una producción anual de 7.198 toneladas, mientras que en 2018 el cultivo ascendió a 24.799 toneladas producidas.

Este aumento de la producción también se puede ver en la evolución de hectáreas sembradas. Los reportes dados por los productores y agricultores de esta fruta exótica, evidencian que en 2018, las hectáreas sembradas llegaron a 2.013, comparado con 2008, año en el que se produjeron 854 hectáreas, lo que demuestra que este cultivo está representando una oportunidad económica creciente para el agricultor colombiano.

Otro aspecto representativo sobre la producción de gulupa es que los años dorados tanto de cultivo como de producción se dieron entre 2015 y 2016, cuando se pasó de 7.816 toneladas a 15.956 toneladas.

Según un estudio de viabilidad para la exportación de gulupa, realizado por el investigador Jhon Alexander Colorado, este auge en la producción pudo deberse a dos hitos importantes: a la firma de los tratados de cooperación con la Unión Europea y el establecimiento de relaciones comerciales.

Otro aspecto que ha representado el aumento en la producción fueron los programas de fomento del Ministerio de Agricultura y las políticas de posconflicto, que ha procurado aumentar la producción regional.

Aunque la demanda y la producción han aumentado exponencialmente en los últimos tres años, hay reportes donde se informa que uno de los principales problemas de este cultivo es que se da de forma silvestre y sin los cuidados requeridos para su manejo y producción agronómica.

Según los productores, la falta de formalización de hectáreas y la reducida demanda interna son dos de los puntos que se deben tratar para consolidar este auge de la gulupa.

Un producto de exportación

La extracción y congelamiento de la pulpa de gulupa es una de las salidas comerciales más apetecidas para esta fruta.

Los registros sobre exportación de esta fruta evidencian que en 2018 se movieron 8.019 toneladas por un monto de US$32 millones. Países Bajos, con 78% de las exportaciones, fue el destino predilecto de las exportaciones.

Otros mercados interesantes que están explorando los pequeños productores de la fruta están en Bélgica, Alemania y Reino Unido.

El interés del mundo por las frutas y hortalizas colombianas es tal que en 2018, el país fue el invitado de honor para la feria internacional MacFrut, donde se estableció el potencial exportador de frutas como la piña, la guanábana y la gulupa.

Además, en los últimos años la demanda europea por las pasifloras ha aumentado, en parte, porque se ha demostrado que tiene propiedades para reducir la presión arterial y combatir los problemas relacionados con el estrés y las sobrecargas laborales.

Los problemas de producción

A pesar que esta es una de las frutas que está generando un apetito mayor en los mercados internacionales, existen problemas fundamentales en su producción interna que deben ser solucionados.

El primero se relaciona con los índices de rentabilidad para el productor. En promedio, una hectárea de cultivo de gulupa da 14 toneladas.

Álvaro Palacio, presidente de Asohofrucol, explicó que “una hectárea es económicamente rentable si produce 20 toneladas, porque este cultivo tiene ventajas en términos de rentabilidad y empieza a producir ocho meses después de la siembra”.

Por su parte, Claudia Patricia Uribe Correa, ingeniera agrónoma especialista en cultivos de gulupa, explicó que si se manejan procesos de tecnificación y control ambiental con estándares internacionales, la rentabilidad de producción promedio por hectárea puede llegar a las 30 toneladas.

En cuanto al rendimiento departamental, Boyacá, Cundinamarca, Santander y Tolima registraron los aumentos históricos más elevados en los últimos tres años. Aunque el principal departamento productor de esta fruta es Antioquia, el cual llegó a las 13.161 toneladas por año.

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