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Uno de estos sectores, el de procesadores de oleaginosas, se prepara para un año delicado con menos de la mitad de granos para procesar y esta situación traerá resultados adversos.

Cabe mencionar, que en el primer mes del año se procesaron aproximadamente unas 140 mil toneladas, representando este número una leve mejoría en comparación a los últimos cinco años. Sin embargo, a pesar de este inicio positivo se espera una importante reducción en los volúmenes de molienda que obligan al gremio a buscar nuevas alternativas de importación para compensar el desabastecimiento que se proyecta para antes de finalizar el primer semestre.

Industrialización

El nuevo presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Pablo Artaza, refirió a nuestro medio que la industria viene atravesando malos momentos en los últimos años y afrontando una dura realidad de tendencia a la baja en la molienda. La sequía de este año se convierte en un examen que demandará de mejores estrategias, camino a una industrialización que brinde mayor trazabilidad al gremio.

“Desde la Cappro vamos a seguir trabajando para que nuestras autoridades compartan nuestra visión de que una mayor industrialización de las materias primas agrícolas posibilitará que Paraguay apunte decididamente a un desarrollo económico y social sostenible, de modo a seguir trabajando en políticas y acciones concretas para hacer realidad esta visión común”, aseveró el titular.

Materia Prima

El escenario de escaso rendimiento afecta directamente a las industrias aceiteras del gremio, que ya no contarán con materias primas para procesar entre mayo y junio. “Hoy una porción importante de la producción nacional se exporta en estado natural debido a la falta de una política industrial que fomente la industrialización de las materias primas”, planteó Artaza. Cabe destacar que las industrias asociadas a la Cappro emplean a más de 2.000 colaboradores de forma directa, y a casi 7.000 de manera indirecta.

“Toda la cadena de valor está atravesando una de las temporadas más difíciles de la historia debido a la sequía, cuyos efectos ya se están empezando a sentir con una importante reducción de la cosecha de soja, el principal rubro agrícola del país. A esto se deben agregar los problemas logísticos, tanto en el transporte terrestre como fluvial, que viene enfrentando el sector en los últimos años y que restan competitividad al país”, sostuvo.

Impacto

Según el mismo, el impacto es muy grave ya que estiman que el procesamiento en las industrias no alcanzará ni la mitad de los 2,8 millones de toneladas registradas en el 2021; a esto se debe agregar que la calidad de la soja cosechada es inferior. “Esto ha obligado a reducir el ritmo de procesamiento y trabajar con mayor esfuerzo, que se traduce en sobrecostos, para buscar corregir en cierta medida la calidad y conseguir aceite, harina y cascarilla de soja que cumplan con los lineamientos de calidad convenidos contractualmente”, afirmó Artaza.

Desde la Cappro presentaron propuestas al Equipo Económico para mitigar el impacto. Una de ellas es la flexibilización del régimen de admisión temporaria para la importación de soja, de manera que las industrias puedan seguir operando durante el segundo semestre del año. “Con ello, procesaríamos materias primas importadas de países vecinos; para esto, estamos trabajando con el Ministerio de Industria, Aduanas y otras instituciones para generar soluciones que minimicen los efectos negativos del quiebre de cosecha en las industrias”, expresó.

Finalmente, el titular de gremio explicó que el bajo nivel productivo puede repercutir en descuentos significativos para la industria por desviarse demás de los parámetros de calidad, o inclusive, no poder ingresar a los mercados habituales. En cuanto a la generación de divisas, la pérdida del 60% de la cosecha de soja significa que el país podría dejar de recibir aproximadamente US$ 2.500 millones en ingresos de moneda extranjera en este 2022.

“Por eso, ¿queremos un modelo que dependa de la exportación de productos sin valor agregado a nivel local, o un modelo industrial que genere un valor agregado a las materias primas que el Paraguay produce a través del procesamiento e industrialización para proveer al mundo de alimentos y energía de primer nivel? Esa es la pregunta que debemos hacernos”, finalizó el representante del gremio.

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