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La gran variedad de mieles que se producen en Colombia ha sido notada por un número creciente de personas, por lo que la industria ha ido evolucionando de la venta artesanal en las fincas de los pequeños apicultores a tiendas y boutiques que le apuestan a las versiones más premium de este aderezo.

La diversidad en la producción, sin embargo, no corresponde con las tendencias de consumo masivo, en las que sigue predominando la miel líquida tradicional por la creencia errada de que otros tipos del producto, como el cristalizado, están dañados.

Por esa razón, y con el fin de destacar la calidad de los tipos de aderezo que se están produciendo en el país y culturizar a la población sobre el valor de las distintas mieles, han nacido empresas como Biabejas, un emprendimiento que produce mieles con notas de aroma y sabor propias, o Vital Naturaleza, una tienda boutique que comercializa y destaca las mejores mieles de los pequeños apicultores del país, al tiempo que sensibiliza sobre sus orígenes a través de experiencias sensoriales en sus catas.

En la industria de la miel en Colombia hay dos corrientes: por un lado, están quienes se dedican a la apicultura intensiva, es decir, que tienen más de 500 colmenas; por el otro, están quienes tienen apiarios tipo, que poseen en promedio 20 colmenas. Cerca del 90% de los apicultores del país son de este último tipo, y en muchas ocasiones, se trata de campesinos que complementan otras actividades del campo con la apicultura.

Según estima el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, a través de la Cadena Productiva de las Abejas y la Apicultura (Cpaa), en Colombia hay 4.000 apiarios que albergan, en promedio, 30 colmenas cada uno, con lo que en el país hay, aproximadamente, 120.427 colmenas.

Al respecto Fabio Diazgranados, presidente de Fedeabejas, afirma que “las cifras preliminares del 2019 muestran un crecimiento del 20%, para llegar a un estimado de más de 140.000 colmenas instaladas. Ese aumento en el número de colmenas nos permitirá superar la meta de las 4.000 toneladas de miel para el 2020”.

A pesar de esas cifras, el consumo per cápita de miel abejas en Colombia es de 83 gramos, un promedio bajo comparado con los países que lideran el consumo, como Alemania y Turquía, que superan el kilogramo por habitante al año.

Uno de los retos del sector, como se lee en el más reciente informe de la Cpaa y ratifica Diazgranados, es incrementar el consumo per cápita de miel de abejas, por lo que iniciativas como los aderezos premium resultan fundamentales, en la medida que crean oportunidades de consumo diferentes a la tradicional.

LOS CONTRASTES

  • Fabio DiazgranadosPresidente de Fedeabejas

    La apicultura continúa el crecimiento sostenido de los últimos años. Las cifras del 2019 muestran un crecimiento del 20% para llegar a un estimado de más de 140.000 colmenas instaladas


  • Adrián BarreraGerente de Apiarios Adrián Barrera

    Las abejas son de vital importancia ya que dependemos de ellas, porque polinizan cerca del 70% de la producción mundial de alimentos. Cuando se escasea el número de abejas, la productividad baja

“Queremos democratizar el conocimiento de la miel”

Sara Illidge, una de las socias de la boutique de mieles premium Vital Naturaleza, en Bogotá, explica la historia detrás de su tienda, y la importancia de democratizar el acceso a este endulzante y el conocimiento sobre el mismo.

¿Por qué abrir una boutique de mieles especializadas?
Nosotros queremos democratizar la miel, que todo el mundo tenga acceso a la miel. Esto entendiendo que se trata de un producto un poco costoso, y sobretodo que hay mucho desconocimiento, porque todas las mieles son diferentes. Por eso queremos que la gente empiece a conocer todas las variedades que hay. Además, hay cada vez más gente interesada en su trazabilidad.

¿Cuál es el mayor reto en ese proceso?
Lo más difícil es que la gente sepa que no hay una sola miel, que no existe el sabor miel pero, sobretodo, que entiendan que la cristalización no es mala.

¿Por qué se cristaliza la miel?
Por tres factores físico-químicos que hacen parte de un proceso natural: un desbalance de los azúcares, la humedad en el alimento y la temperatura ambiente.

¿Cómo hacen esa pedagogía?
Tenemos tres perfiles, que buscan enmarcar a las personas en el mundo de las mieles. El primero es entornos. Las mieles no tienen un origen determinado, sino surgen de un entorno muy específico, a nivel vereda, entonces ahí tenemos mieles de lugares específicos que vale la pena resaltar. El segundo perfil es sentidos, y nace con la intención de que la gente entendiera que hay muchos tipos de mieles, y que la característica del color, sabor, cristalización, todo, lo da la floración. Ahí, además, hacemos casi un tributo a la cristalización.
Finalmente, el tercer perfil es bienestar, con el que queremos darle a la gente ocasiones de consumo diferentes al tradicional, por ejemplo, miel con jengibre para endulzar un té, o miel con jalapeño para usar como dip.

¿Cuántas variedades de mieles manejan?
Tenemos 15, cinco por cada perfil y vamos rotando.

¿Cómo las seleccionan?
Nosotros trabajamos únicamente con pequeños apicultores, que tengan esta como su actividad principal. Además, como nos interesa mucho aportar a su trabajo y sus condiciones de vida, nuestro precio mínimo de compra está muy por encima del promedio del mercado nacional, que está alrededor de $9.000 por kilo.

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