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Los valles interandinos colombianos y los microclimas determinados por aspectos geográficos y atmosféricos hacen que Colombia sea la cuna ancestral del café de más alta calidad en el mercado internacional. Los procesos de producción y las condiciones de altitud, latitud y suelos ricos permiten una semilla suave y pura.

La caficultura colombiana también ha creado una oportunidad de desarrollo industrial y económico desde la sostenibilidad; en cifras, el cultivo de café en Colombia captura 5,2 veces el carbono que emite. Es decir, capta 880.000 toneladas de CO2 al año.

Según la FNC (Federación Nacional de Cafeteros) la idea es impulsar más estas prácticas, sobre todo en pequeñas parcelas, de las que dependen más de 2,2 millones de personas, es decir, cerca de 25% de la población rural en 22 de los 32 departamentos del país y en 600 municipios (53% del total).

Así son los procesos de Agroindustrias Gallego

En Belén de Umbría, municipio caficultor que se encuentra a aproximadamente 70 kilómetros de Pereira, la familia Gallego ejerce como líder en el ejercicio de cultivo y exportación a nivel internacional, además de dirigir cierto enfoque al desarrollo tecnológico e innovación.

"Somos una empresa fundada en el año '90, Agroindustrias Gallego, La Tecnología del Café. Estamos dedicados al desarrollo e innovación en el mundo de la caficultura. Compramos esta tierra para tener una plataforma de desarrollo, innovación y procesamiento de alta calidad para poder entregar una taza de café siempre en condiciones óptimas, con puntajes de 85,6", señalóo Carlos Mario Gallego, administrador y gerente general de la empresa familiar.

El proceso inicia desde el cultivo, recolección de semillas, transporte de lotes para su procesamiento y descontaminación manual a través de un sistema por presión con una motobomba, en donde se separan los cafés buenos y malos.

"La finca está tecnificada, las personas no tienen que cargar al hombro largas distancias, sino que tenemos consolidados centros de acopio donde se clasifica la recolección, se pesa y se evalúa. Y las personas solo transportan lo que traigan al tiempo. Este modelo hace que nos rinda más, mayor recolección de café en menor tiempo y con menor mano de obra." afirmó Gallego.

La familia caficultora se ha caracterizado por su amplia presencia en el mercado internacional, sobre todo en el asiático, donde afirman que la demanda del nuevo consumidor de café internacional está orientada al café más fermentado, con notas más exóticas, más vinosas. Juan David Gallego, hijo de Carlos Gallego y también caficultor, dijo a LR que la tendencia en el mercado internacional son los cafés fermentados.

"Los procesos naturales, es decir, los que no llevan procesamiento industrial son los que van en tendencia en el mercado internacional; esto incluye las fermentaciones largas de hasta 96 horas. El café de nosotros está gustando porque es fermentado, pero con un tiempo controlado. Ya se están pidiendo notas exóticas como cafés con notas amaracuyadas, frutos rojos, frutos amarillos, vinosos, entre otros", agregó Juan David.

"Tenemos variedades exóticas dispuestas a exportación como; Geisha Panamá, Bourbon sidra de Ecuador, típica mejorado, variedad de Etiopía Wush wush, parainema 184 y Castillo. (Por los menos 7 varietales de semilla de café)". concluyó.

En este centro caficultor, se realizan tres procesos industriales; anaeróbico, aeróbico y anaeróbico prolongado. Con este último proceso se logra producir tazas con notas de asaí, chocolate fuerte y maracuyá. Las fermentaciones anaeróbicas prologandas producen un café muy dulce y con notas afrutadas, que ha alcanzado puntuaciones de aproximadamente 87% de pureza. Según la Speacialty Coffee Association (SCA), solo el café con una puntuación superior a 80 puntos en una escala que va de 0 a 100, se considera café de especialidad. Si el café alcanza más de los 85 puntos, se trata de un café excelente. Y si sobrepasa los 90 sería uno exquisito

Camino hacia la sostenibilidad

Agroindustrias Gallego es una empresa dedicada a la descontaminación de microcuencas desde la aplicación de la nueva tecnologia sostenible Ecomill, desarrollada por Cenicafé en pro de la industria con bajo impacto ambiental. Esta tecnología le da atributo al grano en el proceso de la fermentación, práctica que hace años Colombia dejó de implementar y que le dio el renombre inicial como potencia cafetera.

Solamente en la caficultura risaraldense se captura 32.000 toneladas de CO2 cada año, y Belén de Umbría, 5.000 toneladas cada año.

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