Agro

En el Año del Caballo, así puede cuidar a su mascota equina para evitar enfermedades

Algunos veterinarios recomiendan adaptar los cuidados de los equinos al uso, la región y su comportamiento
Brayan Xavier Becerra
17 de febrero de 2026

Este 17 de febrero comienza oficialmente el Año del Caballo, según el calendario tradicional chino, un sistema milenario que asigna a cada año uno de los doce animales del zodíaco.

El caballo ocupa un lugar destacado en la mitología china, especialmente a través de la figura del “caballo dragón” (lóng mǎ), una criatura legendaria que combina rasgos del dragón y del caballo.

Los equinos representan el vigor espiritual, la nobleza y la fuerza moral del pueblo chino. Su presencia se repite en relatos históricos, militares y religiosos, donde el caballo es asociado con la velocidad, la lealtad y el progreso.

En Colombia, el caballo también tiene una relevancia importante. Según el censo equino del ICA, en el país hay 964.000 caballos. Un caballo genera alrededor de ocho empleos directos y hasta 14 indirectos.

A propósito del Año del Caballo, tenga en cuenta algunos cuidados para atender a su mascota equina. El cuidado adecuado de los caballos es un factor determinante para garantizar su bienestar, funcionalidad y rendimiento, ya sea en actividades deportivas, recreativas o de trabajo en el campo.

Aunque se trata de animales resistentes, los expertos coinciden en que su manejo debe ajustarse a variables como el temperamento, el clima y el uso que se les da.

El veterinario especializado en equinos, Alberto Iregui, explica que existen caballos con temperamentos muy briosos, intermedios o tranquilos, lo cual influye directamente en el tipo de atención que requieren.

En Colombia, por ejemplo, se encuentran razas como el percherón, el cuarto de milla y el caballo criollo, este último con dos perfiles bien marcados: uno orientado a la competencia y otro destinado al trabajo de finca.

En cuanto a la higiene, el experto señala que el objetivo principal es prevenir enfermedades, infecciones cutáneas y la presencia de parásitos.

La frecuencia del baño depende del clima. En zonas frías, se recomienda reducir los baños y optar por el uso de sudaderos para retirar el exceso de sudor, ya que este cumple una función protectora.

En tierra caliente, en cambio, los caballos que se montan a diario deben bañarse con mayor frecuencia debido a la intensidad de la sudoración.

El secado también es clave: lo ideal es permitir que el animal reciba sol y evitar encerrarlo húmedo en la pesebrera, ya que la humedad puede generar problemas articulares. A esto se suma la limpieza regular de los cascos, donde piedras u objetos pueden causar lesiones, cojeras y pérdida de rendimiento.

En regiones cálidas, se aconseja revisar orejas, cuello y zona anal para detectar garrapatas y moscas. Estas pueden provocar estrés, pérdida de peso y enfermedades, por lo que se recomienda el uso de repelentes o fumigaciones seguras.

La alimentación es otro pilar del cuidado. Los caballos deben mantener horarios estables y consumir concentrado bien almacenado, en lugares secos y cerrados, para evitar hongos o contaminación con heces de roedores. Comprar grandes cantidades de alimento por largos periodos no es recomendable.

Finalmente, el suministro de agua debe ser constante y fresca, ya sea mediante canecas limpias o bebederos automáticos, que aunque más costosos, facilitan una hidratación adecuada y reducen riesgos sanitarios. En conjunto, estos cuidados permiten alargar la vida útil del caballo y preservar su salud integral.

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