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La utilización de algas marinas en el sector agrícola a finales del siglo pasado como fertilizante, redujo su crecimiento tras la expansión de productos químicos sintéticos que ofrecen resultados más rápidos. 

Sin embargo, con el desarrollo de la agricultura orgánica contemporánea y las exigencias de los mercados agropecuarios que exigen ser más amigables con el medio ambiente con menor utilización de productos químicos y tecnologías innovadoras que permiten asegurar los rendimientos y la calidad de los productos, “las algas marinas surgen como una alternativa que acondiciona el suelo por su alto contenido en fibra y como fertilizante por su gran contenido en minerales”, explicó Disney Salazar, ingeniera en agroecología de Agrogama Colombia.

En esta línea, su resurgimiento para el sector como fertilizante o enmienda, “ya está probado en cultivos cerca a las costas donde las algas marinas funcionan, y que dependiendo de su localización y de las condiciones del lugar donde crecen, pueden ofrecer grandes beneficios para la agricultura de alto rendimiento”, indicó Fabio López, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional.

Su adaptabilidad, “permite que las algas marinas sean un fertilizante que se puede aplicar en cualquier clima, con condiciones de humedad mínima en el suelo”, agregó Salazar. 

Además de su impacto positivo al medio ambiente, ofrecen beneficios como la mejora del crecimiento de las raíces, el aumento de la cosecha de frutos, semillas y el grado de maduración de los frutos, entre otras características.

Así mismo, “no hay estudios que rechacen su implementación o consecuencias negativas por su uso en cultivos de algún tipo alrededor del mundo”, añadió López.

Actualmente, las algas más extendidas en la agricultura mundial son las pardas Ascophyllum nodosum, Fucus sp., Ecklonia máxima, Laminaria sp. y Macrocystis pyrifera. 

A pesar de que en Colombia su uso no está muy extendido, “la aplicación en cultivos de arándano en Supatá (Cundinamarca) demostró mayor producción y sanidad en el cultivo, así como en áreas con pasto de raigrás en Zipaquirá, que alcanzó una altura de 50 a 60 centímetros, más rápido que con el manejo tradicional”, señaló la ingeniera de Agrogama. 

Las algas pardas son más útiles 

Las algas se pueden clasificar en tres grandes categorías: las micro-algas, las macro-algas y las verdaderas plantas vasculares. Dentro de las macro-algas y de acuerdo con su pigmentación o coloración se encuentran las algas verdes, rojas y pardas. Estas últimas son las más usadas en cultivos por sus propiedades biólogicas y bioestimulantes.

Las opiniones

Disney Salazar 
Ingeniera en Agroecología Agrogama 
“las algas marinas mejoran el crecimiento de las raíces, el aumento de la cosecha de frutos, las semillas y el grado de maduración de los frutos”. 

Fabio López
Ingeniero Agrónomo Universidad Nacional
“no hay estudios que demuestren consecuencias negativas de las algas marinas en cultivos de algún tipo alrededor del mundo”.

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