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De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la temporada de lluvias dio inicio en todo el país en abril y aunque para el segundo trimestre se prevé un comportamiento de precipitaciones muy cercano a lo normal (climatología) en gran parte del territorio nacional, es necesario que los agricultores estén preparados para afrontar un eventual cambio que pueda poner en peligro su producción.

Según el boletín Agroclimatico, en la Región Andina y la Región Pacífica se estiman los volúmenes de lluvias más altos y excesivos. Para la Región Caribe se esperan lluvias típicas del mes, con una probabilidad de 55%, al igual que la Región Orinoquía y Región Amazonía.

Si bien la lluvia es necesaria para mejorar la producción, varias actividades agrícolas se pueden ver afectadas o beneficiadas por los volúmenes de las precipitaciones, todo varía dependiendo del tipo de cultivo y qué tan bien preparado está el productor.

Para Luis Fernando Parra, ingeniero agrónomo de Corpoica, los cultivos transitorios, como por ejemplo el maíz, arroz, algodón y dentro de éstos los hortícolas como lechugas, cilantro, tomate, cebolla, arveja y apio tienen una mayor susceptibilidad a sufrir daños en casos de encharcamientos e inundaciones por tener raíces superficiales y otras características intrínsecas a estos cultivos.

También, productos como el café, las flores o el banano, que se producen en la Región Andina y Pacífica pueden sufrir daños, pues en estas zonas se espera un alto volumen de lluvias.

Por su parte, la ganadería es la gran beneficiada del invierno. En general los pastos incrementan su producción de forraje en época lluviosa, por lo cual la producción ganadera se ve beneficiada.

En el Caribe húmedo los productores de banano y plátano tienen que tener especial cuidado con la sanidad del cultivo, pues a mayores precipitaciones es más probable que la Sigatoka Negra ataque las plantas sembradas. Sin embargo, la lluvia favorece al cultivo, ya que necesita gran cantidad de agua.

Deivis Suárez, ingeniero agrónomo de Uniagraria, explicó que todos cultivos son propensos a sufrir las consecuencias de un fuerte invierno, pero que el manejo de suelos y desagües es un factor determinante a la hora de enfrentar las lluvias.

Entre los productos agrícolas más afectados está el grupo de raíces y tubérculos, los cuales, por crecer dentro del suelo pueden sufrir de hipoxia, que es el exceso de humedad en la tierra.

Otros factores de riesgo por el invierno

Las fuertes lluvias traen consigo un incremento de riesgos en el cultivo, dentro de los cuales se destacan: incremento de la incidencia de enfermedades, por lo que se pueden presentar problemas de calidad o inocuidad. Además, se pueden alterar los ciclos productivos (atrasarse o adelantarse) por el importante efecto que tiene la lluvia en la floración. En zonas de ladera se debe vigilar el riesgo de deslizamiento. En zonas bajas debe vigilarse el riesgo de sufrir inundaciones . Al final de la cadena productiva también hay riesgo logístico en canales de comercialización asociado a la imposibilidad de llevar el producto de la finca al mercado.

LOS CONTRASTES

  • Deivis Suárez Ingeniero Agrónomo de Uniagraria

    “La gran mayoría de los cultivos son secanos, es decir, que el ser humano no contribuye a la irrigación de los campos, sino que utiliza la lluvia”.


  • Fernando ParraIngeniero Agrónomo de Corpoica

    "Todos los cultivos son propensos a sufrir por el invierno, pero depende también del manejo del suelo y los drenajes que se hagan con anterioridad”.