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Si bien todos los alimentos sufrieron un alza generalizada en los precios, como lo mostró el último reporte de inflación del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la variación anual de la papa cerró 2021 con una cifra de tres dígitos: 140,16%, convirtiéndose así en el producto que más se encareció el año pasado.

Dicha situación traslada el problema a este 2022, lo que inquieta a toda la cadena. No solo porque se espera que los precios de los insumos sigan encareciéndose, sino también porque los tiempos de la cosecha, en relación con la producción actual, no serían suficientes para atender la demanda que poco a poco se ha ido recuperando como es el caso de hoteles, restaurantes y catering, que representan alrededor del 30% de los canales de comercialización del sector.

Eso se debe, según comenta Felipe Fonseca, director de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), a que a finales de 2020 e inicios de 2021 se evidenció una alta producción de papa que llevó a la caída de los precios y, por ende, una disminución en las hectáreas sembradas del producto como medida de los agricultores para evitar perder las cosechas en ese momento.

En consecuencia, la entidad reveló que según evaluaciones municipales las hectáreas sembradas de papa cayeron 7,2% el año pasado, un fenómeno que está repercutiendo en las cosechas de la actualidad.

“Nosotros siempre trabajamos la oferta y demanda. Hay unas papas que están por contrato, que normalmente son las que van para la industria, pero en mercados como Corabastos se vende bajo la naturaleza de oferta y demanda”, resaltó Carlos Alberto Gutiérrez, productor de la empresa Inversiones Agropecuarias en Zipaquirá.

Carlos Quijano, otro productor de la zona, apunta hacia la misma dirección. Dice que si bien es cierto que en este momento pueden encontrarse bultos de papa a $150.000, esto se da porque el costo de la producción se ha encarecido hasta en 50%. “Para que sea rentable debemos vender el cultivo como mínimo a $80.000 y los otros $70.000 son para recuperarnos de lo que venimos perdiendo”.

De acuerdo con el calendario nacional, febrero y marzo son los meses con los valores más altos de cosecha en el primer semestre, así como de julio hasta octubre, en el segundo semestre; pero las estimaciones de este año apuntan a la baja en producción.

Muestra de ellos son las cifras de la Federación Colombiana de Productores de Papa (Fede papa) y el Fondo Nacional de Fomento de la Papa (Fnfp) que afirman que la producción del tubérculo en el país presentaría una reducción de 4,23% durante el primer semestre de 2022, pasando de 1,18 millones de toneladas en el primer periodo de 2021 a una proyección estimada de 1,13 millones entre enero y junio de este año.

“Lo que nos preocupa hoy es de febrero hasta junio, donde la oferta normalmente baja por temas climáticos, porque la gente no siembra en septiembre, octubre y noviembre porque llegan las heladas de finales de diciembre y enero”, manifestó Alejandro Estevez, de la compañía productora de semillas de papa Plantar de Colombia.

Las familias cultivadoras del país obtienen su sustento gracias al consumo, que para 2020 tuvo una cifra per cápita de 55 kg. No obstante, los productores están afectados hoy, entre muchas cosas, por el alza de costos de fertilizantes y pesticidas que son 45,6% de la producción.

“Hoy en día subió más o menos 200% toda la parte de fertilizantes y productos agroquímicos”, resaltó Gutiérrez.

Por lo que Estevez agrega que “tenemos que entender, tanto consumidores como el Estado, que el precio de los productos agrícolas en el país cambió por los costos de producción”.

Frente a esta dificultad en particular y con el fin de mitigar la situación que se está dando a nivel mundial, el presidente Iván Duque sancionó la ley de insumos agropecuarios, que tendrá inicialmente un fondo por $70.000 millones para ayudar a los pequeños y medianos productores.

A través de esta ley, el Ministerio de Agricultura, busca tener unos aranceles 0% a las importaciones de agroinsumos para poder reducir sus costos. De acuerdo con las cifras de la cartera de agricultura, el mercado de estos insumos en Colombia mueve al año alrededor de $4.94 billones. De estos recursos, $2.37 billones son para el segmento de fertilizantes; $1,54 billones, para plaguicidas, y $1.03 billones, para medicamentos veterinarios y vacunas.

Finalmente, el Gobierno anunció hace unos días el paquete de medidas para controlar el disparo en el costo de vida, que incluye créditos para los productores agrícolas, la ampliación del seguro agropecuario y el aumento del número de familias que se benefician del programa Ingreso Solidario.

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