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De acuerdo con el Sistema de información de precios agropecuarios (Sipsa) que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) presenta diariamente, en abril, algunos de los alimentos que registraron las mayores subidas en sus precios fueron el maracuyá, con un alza de 26,22%; la guayaba, que incrementó su precio en 19,95%, y la ahuyama, cuya alza promedio en las principales centrales de abastos fue de 17,99%.

Dentro del balance presentado por la entidad, otros alimentos como tomate (11,02%) y pimentón (8,25%), cuyos valores por kilo al 30 de abril fueron de $2.188 y $2.842, también incrementaron sus precios.

Pero los desplomes en los precios fueron mayores. El kilo de zanahoria perdió 40,18% de su valor, con un promedio de $1.283; el limón quedó en $1.771 el kilo, pues perdió 33,93% de su valor durante el mes, y la remolacha bajó 33,70% hasta quedar en $812 al cierre del cuarto mes del año.

De acuerdo con el exministro de Agricultura Rubén Darío Lizarralde, estas alzas y bajas están relacionadas, más allá de la incidencia climática y de transporte, con las expectativas que traza el sector desde meses atrás para definir sus ciclos productivos.

“En los cultivos de ciclo corto, cuando están muy baratos, la gente no los siembra, mientras que los que tienen ciclos altos sí, luego hay una oferta alta y los precios se caen”, sostuvo Lizarralde, quien agregó que las “intempestivas variaciones” de 30% o 40% tienen que ver con un tema de oferta y demanda.

Para el abogado y economista, no solo depende de los productores analizar estos ciclos para definir qué tipo de semillas trabajar, sino que también de los bancos que trabajan con créditos para el agro tener en cuenta estas estadísticas para saber qué tipo de cultivos financiar.

“En ese sentido, la invitación sería a que hagamos analítica de las siembras en el país para saber realmente esos cultivos cómo se van a proyectar en el futuro y saber si van a perjudicar o beneficiar al productor”, propuso el exministro.

Además de las variaciones en los precios de los diferentes alimentos de acuerdo con su cotización en las centrales de abastos que registra el Dane, otro indicador importante es el Índice de Precios Agropecuarios que registra la Bolsa Mercantil de Colombia, el cual varió -0,37% en abril.

Con este indicador, la entidad alertó que en lo corrido del año ha decrecido en 0,67%, un panorama negativo si se compara con el primer cuatrimestre del año pasado, cuando aumentó 0,35% al mes de abril.

En este informe, los productos que presentaron las bajas más significativas fueron el maíz blanco seco (-8,13%), pues pasó de $781 por kilo en marzo a $718 por kilo en abril; la leche en polvo descremada con una variación negativa de 7,06%, al bajar de $7.703 por kilo en marzo a $7.159 en abril y el fríjol bola roja, que cayó 5,89%.

“A lo largo del mes se presentaron bajas generalizadas en tubérculos y cereales, debido a incremento sostenido de la oferta de este tipo de productos, desde las regiones generalmente productoras”, dijo Rafael Mejía, presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia.

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