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Con potencial de plantar entre 5.000 y 10.000 hectáreas anuales a nivel nacional, así como generar un empleo permanente por cada 10 hectáreas en zonas como Vichada o el Caribe, en las cuales las condiciones climáticas pueden ayudar a superar la producción estándar de potencias como Vietnam o India, el cultivo de marañón se convierte a futuro en uno de los productos agropecuarios que diversificarían el mercado agrícola de Colombia al exterior.

Así lo explicó Javier Orduz, investigador Ph.D del Centro de Investigación La Libertad de Corpoica, ya que “el mercado mundial de almendra de marañón se calcula en US$5.200 millones y la tonelada tiene un valor de US$9.500 con una gran demanda mundial, donde India, Estados Unidos y China son los principales consumidores”.

De este modo, con más de un millón de hectáreas óptimas ubicadas en regiones secas y áridas a nivel nacional donde se potencia su producción, el marañón o cashew como es más conocido en los países de habla inglesa, “contrario a otros productos agrícolas,  tiene toda la demanda vendida, ya que la producción no está creciendo a nivel global en la medida que lo hacen los consumidores”, agregó Orduz.

En este punto, coincide Jairo Gómez, director general de DML Sugar Colombia, pues “como cualquier otro producto, su desarrollo se da en la medida que se promueva su consumo”.

No obstante, a nivel nacional es un fruto aún desconocido por lo que para su promoción, Gómez expresó que “se necesita que empresas líderes en el mercado la publiciten o que el sector la promueva. Pero esto último es por ahora inviable, ya que no existe una producción grande ni suficientes  productores que se puedan asociar en este objetivo común. De allí, que su consumo interno depende de pequeños esfuerzos individuales en la comercialización y penetración que este producto en forma orgánica va teniendo en el mercado colombiano”.

El marañón conocido también como el “fruto de la memoria” por sus propiedades nutricionales y medicinales que protegen y ayudan a mejorar las funciones cerebrales, “le agregarían un excelente valor nutritivo a la dieta del colombiano si se consumiese más de esta nuez”, apuntó Gómez.

Un ejemplo para impulsar este cultivo en Colombia se encuentra en Brasil donde, de acuerdo con Juan Carlos Pérez, director del Centro de Investigación Caribia de Corpoica, “está el principal clúster de producción de las Américas en el Noreste de este país con 700.000 hectáreas, siendo el principal estado Ceará con 450.000 de ellas. Allí, las condiciones ecológicas y climáticas son parecidas a las del Caribe seco de los departamentos del Atlántico, sabanas de Bolívar, Guajira media,  Cesar y regiones de Magdalena y Córdoba”.

A pesar de su liderazgo regional y de la identificación estratégica que se realizó en Ceará y todo el desarrollo que se ha implementado, Brasil tiene apenas 3% de la exportación total mundial, “una muestra de que aún falta mucho por desarrollar en este tipo de países que no obstante y como Colombia, por estar ubicados en el trópico, reúnen todas las condiciones para equiparar o superar las altas producciones de Vietnam o India”, acotó Orduz.

Los planes para impulsar este producto que entre las almendras es la que representa mayores volúmenes comerciales, superando a las nueces pistachos o avellanas y entre los frutos secos solo superado por el maní incluye el desarrollo tecnológico y agroindustrial con clones, ya que el manejo de la genética es muy importante para el marañón, así como “en la costa Caribe seleccionar suelos altos bien filtrados, hacer drenajes, adecuar trazados, plantar, fertilizar y tener cuidado con la maleza y las enfermedades que pueden surgir cuando se presentan altas humedades como  antracnosis y que son más proclives en los terrenos adecuados en la Orinoquía o Amazonía”, explicó el experto del Centro de Investigación La Libertad.

Lo más importante con este tipo de cultivos que se proyectan como alternativas a los productos tradicionales como el café, las flores o el banano “es que para su cuidado se requieren muchos menos costos que con estos productos por ejemplo y que son necesarios para diversificar las exportaciones agrícolas colombianas”, expresó Luis Hernando López, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional.

Y es que según Orduz, Colombia desarrolla a plenitud un cultivo de exportación cada 50 años. “Primero, fue el café, luego el banano y  las flores.  El marañón, que es un cultivo extensivo podría cumplir con esta condición, ya que solo con 10 hectáreas podría generar un empleo permanente, diferente por ejemplo a la ganadería que necesita mucho más terreno disponible. Otra de sus ventajas es que no hay que adecuar la tierra para implantar distritos de riego, ni grandes inversiones en maquinaria tecnológica respecto a otros cultivos”.

Con este panorama a nivel nacional, en el cual se proyecta su potencial pero se requiere un mejor aprovechamiento de las capacidades productivas para obtener entre otros productos snacks, mermeladas, conservas dulces, jaleas, gelatinas, vino, vinagre o jugos, DML Sugar ha desarrollado una alianza con la empresa alemana August Toepfer GMBH, comercializadores de nueces en Europa, con quienes la compañía busca impulsar la compra de la cosecha generada para llegar a este público.

Es así que “desde Colombia se espera hacer la primera exportación de marañón en cáscara en el primer semestre de 2018, con la posibilidad de llegar a mercados potenciales muy importantes como  Estados Unidos y Europa”, agregó Gómez.

Se impulsa su desarrollo con Acopi 

El Centro de Investigación Caribia junto con la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi) “aunamos esfuerzos con el fin de ajustar la tecnología generada para el cultivo tecnificado de marañón, utilizando variedades mejoradas de alto rendimiento y calidad de producción de almendra y de manzana desarrollada para la altillanura del Vichada a las condiciones del Caribe seco”, según explicó Juan Carlos Pérez. De este modo, se impulsan variedades mejoradas como Corpoica Mapiria Ao1, Corpoica Yucare Ao2 y Corpoica Yucao Ao3 que otorgan valores diferenciales para los productores en una de las regiones con más alto potencial.

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