De acuerdo con la FAO, la agricultura urbana y periurbana (AUP) puede ser definida como el cultivo de plantas y la cría de animales en el interior y en los alrededores de las ciudades. En el caso de Bogotá, los estratos 1 y 2 tienen 83% de participación en esta practica. Así lo reveló un  estudio desarrollado por el ingeniero agrónomo Diego Ricardo Rodríguez, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia.

Según los resultados, las mujeres de estratos 1 y 2 son las que más reutilizan residuos orgánicos en el proceso de compostaje, práctica que reduce hasta en  68 % la problemática de basuras en la ciudad.  Estos obedece a que en los estratos 1 y 2 se encuentran más personas procedentes del campo. En los estratos 3 y 4 la participación es de 23 %, y en 5 y 6 de 2 %.

“Varias de ellas indicaron que al practicar la agricultura urbana mantienen viva la herencia cultural de trabajar la tierra, labor ejercida por sus ancestros. De esta forma reivindican las prácticas agrícolas aprendidas en el campo”, comentó el investigador.

En los estratos 1 y 2, la práctica que más realizan es recolectar lluvia para usos agrícolas (89%) y usar abono orgánico. Si bien este tipo de agricultura no genera grandes cantidades de alimento, sirve para satisfacer la demanda de un hogar y en muchas ocasiones alcanza para comercializar. Hortalizas y frutas es lo que más se cultiva.

En materia de fertilizante, solo 4% de las encuestadas dijo que los usaba. La gran mayoría consideran nocivos los insumos químicos.

Para su estudio, el ingeniero Rodríguez se valió de una base de datos de agricultores urbanos trabajada por el Jardín Botánico de Bogotá, con la cual elaboró un sistema de información geográfica en el que ubicó las huertas urbanas y creó el diseño estadístico.