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La semana pasada se conoció el reporte del crecimiento de la economía colombiana, que en el primer trimestre fue de 1,1%. Pese al desánimo, pues muchos esperaban que este llegara a más de 2%, las noticias positivas se trasladaron al campo; y esto fue porque el PIB agropecuario registró un crecimiento de 6,8%, cifra no vista desde 2015.

Con el buen resultado se ve que se están generando más ingresos, y con ello, mayores aportes a los fondos parafiscales de la agricultura, por lo que muchos dicen que se debe revisar su aporte para mejorar el campo.

Hay que recordar que estos son, como se conocen popularmente en el sector rural, bolsas que cada sector genera y son administradas por los gremios, en teoría, para reinvertirlos en investigación, desarrollo, publicidad de subsectores, y hasta en pequeños productores.

Estas bolsas (15 en total), vienen en constante aumento, al mismo ritmo que el crecimiento el PIB agropecuario. Por ejemplo, en 2016 venían en más de $420.000 millones, y al cierre de 2019, aunque se siguen trabajando en los consolidados oficiales, superarían $610.000 millones.

Por eso, algunos académicos y analistas han señalado que los fondos parafiscales que salen del campo deben impactar positivamente en temas como la pobreza o informalidad.

Indalecio Dangond, analista en financiamiento agropecuario, en sus columnas de El Heraldo, ha sugerido que “este sistema parafiscal necesita una cirugía urgente”. De hecho, “lo más sano para las partes, es que el ministro de Agricultura, Rodolfo Zea, facultado por el artículo 5º del Decreto 2025 de 1996, contrate un estudio de auditoría externa a todos los fondos parafiscales, para determinar el impacto de los recursos ejecutados frente al incremento de la productividad de cada subsector”.

Otros, como el exministro José Antonio Ocampo, dicen que “ya hay controles por parte del Minagricultura. Todo lo deben aprobar desde allí, pero quizá no es que se necesiten más controles, sino que se reporte que se destinan más recursos a investigación y asistencia técnica”.

El modelo de la parafiscalidad agropecuaria empezó hace más de 80 años, cuando nació el actual Fondo Nacional del Café (Fonc), una cuenta parafiscal con dineros considerados públicos, que se nutre principalmente de la contribución cafetera pagada por cada libra de café exportado (verde, tostado, soluble o en extracto).

“El objetivo prioritario del Fonc es contribuir a maximizar el ingreso del productor de café y debe cumplir con los objetivos previstos en la normatividad aplicable consistente en impulsar y fomentar una caficultura eficiente, sostenible y mundialmente competitiva”, explicó el gerente de la Fedecafé, Roberto Vélez Vallejo.

Para los cafeteros, que cuentan con aportes por más de $240.000 millones, estos dineros han servido en momentos de crisis, también para planes como el de renovación de cafetales, y unos de los ejemplos más conocidos, para financiar investigaciones que hoy tienen al sector con variedades más resistentes a la roya.

Para trabajar en estos desarrollos en teoría, fue que más sectores empezaron a aplicar el modelo de la parafiscalidad, al hecho de que hoy el Minagricultura tiene autorizaciones sobre 15 fondos de este tipo, que se dividen entre la industria pecuaria, (como el del Fondo Nacional del Ganado que controla Fedegan), agricultura, donde están las bolsas para la papa, frutas, verduras, etc; la industria avícola; cereales, y endulzantes.

Por último, Jeffrey Fajardo López, presidente de PorkColombia expicó que durante 2019, el Fondo Nacional de la Porcicultura recaudó alrededor de $42.000 millones, en virtud del marco jurídico de parafiscalidad aplicable al sector porcícola.

"La inversión de los recursos para esta vigencia se ha orientado a fortalecer el estatus sanitario sectorial a través del programa de Erradicación de la Peste Porcina Clásica - EPPC y demás programas sanitarios que permitirán el cumplimiento de requisitos a mercados internacionales,  el fortalecimiento técnico mediante la ejecución de programas de asistencia técnica en bioseguridad y productividad, sostenibilidad, RSE en producción primaria a las producciones porcícolas, la investigación, innovación y la transferencia de tecnología del sector, estudios económicos sectoriales, así como los programas para el fomento del consumo de la carne de cerdo", dijo.

LOS CONTRASTES

  • José Antonio OcampoExministro de Hacienda y Agricultura

    “No se trata de mayor supervisión sobre los fondos, sino de ver que sí se estén destinando los recursos para temas como la investigación y mejorar la productividad”.

Disposiciones y comisiones en los fondos
A medida que se crea cada fondo, este viene acompañado de la expedición de una Ley que lo reglamenta. Por eso, dentro de las consideraciones de este sistema está que dependiendo el sector, quien administra la bolsa debe tener una renovación del permiso cada 10 años, como hoy pasa con la Fedecafé.

Adicional a eso, el hecho de que un gremio quede como administrador de los recursos le permite llegar a un cobro de comisión entre 5% y 10% al año, que según se reglamenta, es para cubrir los gastos de darle buen proceso a esos dineros.

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