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Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, los zurales son un microrelieve constituido por una red poligonal de surcos y cárcavas. En Colombia este ecosistema es propio de la Orinoquía, particularmente se encuentra en los departamentos de Arauca y Casanare. Al ser unos reguladores del clima, preservarlos es importante para mantener el equilibrio ecológico de los agrosistemas.

La complejidad geográfica de la Orinoquia colombiana ha hecho difícil la tarea de estudiar la variedad de sus ecosistemas, entre ellos los zurales. La FAO explica que estos se encuentran separados por montículos, los cuales representan el nivel del terreno. Se caracterizan por tener suelos de color oscuro y por ser ricos en materia orgánica. Estos singulares laberintos boscosos tienen potenciales para regular el clima, además conservan fauna importante como osos hormigueros y venados.

El profesor Néstor Fernando Pérez y el ingeniero forestal Francisco Javier Mijares, curador del Herbario Orinocense Colombiano de la Universidad Nacional de Colombia Sede Orinoquia, realizaron una investigación para registrar la biodiversidad presente en los zurales. Su estudio se centró en la vereda San Ramón del departamento de Arauca.

"Los zurales son importantes porque mantienen humedad durante gran parte del año, condición indispensable para especies de flora y fauna de entornos acuáticos y, que gracias a los canales que actúan como reservorios de agua, pueden mantenerse en la zona por más tiempo", expresó Mijares. De igual manera, podrían ayudar en la regulación del clima regional y local, en el control de sedimentos, y además serían sumideros de carbono idóneos.

Si bien actúan como un gran regulador del clima, debido a su relieve, Mijares asegura que "son susceptibles a ser drásticamente transformados mediante la mecanización de terreno para ser nivelados en la agricultura de arroz intensificada o la ganadería extensiva".

Los zurales tienen hundimientos de tierra profundos que resaltan en el paisaje. Por esta razón, los productores locales ven como un riesgo el zural, porque en este pueden quedar atrapados sus animales, por lo que recurren a destruir los montículos para que el terreno quede uniforme.

Los investigadores identificaron y documentaron 40 especies de flora entre árboles, hierbas, palmas, arbustos y lianas; de cada individuo se registró el hábito de crecimiento y se estimó la altura total. En los resultados de su investigación se registraron 849 individuos de los cuales 46,6 % fueron plantas leñosas representados en 22 familias, 28 géneros y 31 especies.

Para el estrato herbáceo se registraron 453 individuos de siete familias, ocho géneros y nueve especies. Con respecto a la fauna que transita por la zona, se constató el paso de osos hormigueros, venados, tigrillos y de cerdos de monte.

Pese a la biodiversidad identificada por los investigadores, Mijares considera que en este ecosistema se hacen necesarias investigaciones futuras para seguir entendiendo su dinámica y entender de mejor manera los beneficios ecológicos que brindan. "En estos ambientes se han realizado pocos muestreos, en nuestro estudio encontramos que hay varias especies de árboles y de orquídeas que no se habían reportado para este territorio", dijo Mijares.

Si bien funcionan de gran manera para mantener el equilibrio de los agrosistemas, están siendo expuestos a ser transformados por la actividad productiva a gran escala.

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