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La realidad de la deforestación en Colombia es un problema más profundo y grave de lo que pensamos. Las comunidades que cuidan el bosque amazónico viven una crisis económica compleja por falta de oportunidades, llevándolos a tumbar selva para sembrar coca y así generar ingresos, pero yendo contra sus principios con el medio ambiente. Yo soy un ejemplo de ellos, que siendo aún niño campesino derribó selva y quemó el bosque para convertirlo en potreros y tener ganado. También en mis años de juventud, con la comunidad tumbábamos selva para sembrar coca que, junto con la ganadería, son la raíz de la deforestación.

El panorama no ha cambiado, el reclutamiento de niños sigue usándolos para pelar coca, influenciándolos con dinero que luego tienen que pagar trabajando para una cadena comercial en lo que se ha convertido este negocio en el país, negándoles la posibilidad de tener mejores oportunidades.

¿Cómo cambiar esta realidad? Brindando dichas oportunidades de educación y alternativas de ingresos sostenibles a estas comunidades, cambiando la perspectiva y contribuyendo al medio ambiente, por eso, con más de 20 años trabajando con comunidades le apostamos a un sueño, “El sueño del Asaí”. El Asaí, fruto pequeño, redondo y de color violeta que cuando alcanza su maduración cambia su color a negro, no maderable que se da en cantidad en la selva amazónica, posee antioxidantes, Omega 3, 6, 9 y 34% de fibra dietaria. Un producto que beneficia a miles de colombianos en su buena alimentación.

Pero para que este sueño se haga realidad, es necesario tener tres factores claros: la intervención del Gobierno, como lo hemos evidenciado de uno de los candidatos presidenciales que ha puesto sus ojos en la deforestación de la Amazonía, el apoyo del sector privado y el factor más importante: el consumidor final, porque es quien genera la demanda del producto, lo que lleva a que los ingresos para estas comunidades campesinas, afros e indígenas mejorando su calidad de vida. En países como Brasil, por ejemplo, el gobierno incentiva la compra y el consumo del Asaí por sus propiedades nutricionales, educando al cliente final, y es tanto su compromiso con el ambiente, los campesinos y la salud, que las familias brasileñas ya lo incluyen en sus comidas.

Para Corpocampo, este es el “Sueño del Asaí” donde todos trabajamos en equipo y para el mismo lado, reconociendo que la selva amazónica tiene un tesoro para explotar. Hoy, le apostamos a este fruto, pero queremos ampliar los productos no maderables que dan también una mejor calidad de vida a los que consumen estos productos. Podemos decir que es un gana-gana.

El trabajo ha sido arduo, ya 400 hectáreas de Putumayo ya están salvaguardadas y en 2022 esperamos llegar a 800 hectáreas de bosque protegido. Cerca al río Putumayo tenemos 1.000 hectáreas de bosque con cero deforestación y estamos trabajando para llegar al Caquetá y al Guaviare.

Hoy es el “Sueño del Asaí” al que le apostamos todo el grupo de agrónomos y equipo comercial que busca enamorar y educar a Colombia entera, desde los corregimientos hasta las grandes ciudades como Bogotá. Sin embargo, el gran deseo es decir un día que logramos “El sueño de una Colombia con cero deforestación” y así si ganamos todos.