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En toda crisis hay una oportunidad y, hoy por hoy, es la de demostrar que Colombia es competitiva en la lucha contra la fiebre aftosa. La prioridad del Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán), es recuperar el estatus sanitario en el segundo semestre, luego de que en octubre de 2018, varios mercados cerraran sus puertas a la carne bovina por los nuevos brotes.

El dedo en la llaga lo puso Rusia, el segundo comprador más grande, cuando dijo que no recibiría más carne de Colombia, un cierre de puertas que se sintió. Basta ver el reporte de exportaciones del Dane, el cual indica que la venta de carne de bovino fresca o refrigerada cayó 47% entre enero y noviembre de 2018 pasando de US$37,4 millones a US$19,5 millones. El resto de la historia es conocida, pues, entre otras cosas, al menos 20 procesos de admisibilidad quedaron quietos por la crisis.

Pese a la adversidad, vale la pena volver a la oportunidad. El ministro de Agricultura, Andrés Valencia, ya habló de “no cometer los errores del pasado” y, es por eso que, junto a Fedegán, el 17 de enero empezó una jornada de revacunación que irá hasta el 15 de febrero.

Por lo que se sabe, la estrategia está bien encaminada. Por ejemplo, según Fedegán a mediados de este mes, la junta directiva del Fondo Nacional del Ganado (FNG), apoyó el ciclo de revacunación con $2.892 millones para adquirir el biológico y se espera que 6,3 millones de animales sean inmunizados.

Una vez concluya la vacunación, las autoridades ya tienen programado un estudio de circulación del virus, de tal forma que, seis meses después de haber sacrificado el último animal, tanto las autoridades como las 500.000 familias que viven de la ganadería en el país, puedan recibir la que podría ser la gran buena nueva de 2019: haber recuperado el estatus sanitario de país libre de fiebre aftosa.