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Una disputa entre Colombia y la Unión Europea pasó a las consultas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Allí, ambos bloques están defendiendo sus intereses por un área de la agricultura industrial: la papa congelada.

¿Pero qué viene, o qué hace falta en esta discusión? Para entender el estado de un proceso que preocupa a productores de papa tanto europeos, como colombianos, hay que recordar que hace exactamente un año el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo firmó una resolución en la que se imponían aranceles a algunas empresas de Alemania, Bélgica y Holanda, las cuales exportaban su papa congelada a Colombia. El hecho se tradujo en una carga impositiva de 8%, por lo que la Unión Europea interpuso una queja ante la OMC. Pese a esto, el Gobierno confía en que independientemente del proceso el arancel se mantendrá.

En una carta enviada por comerciantes de Bélgica a la delegación comercial de la Unión Europea, curiosamente recuerdan que para ese país hay un gran simbolismo por las papas congeladas, pues se consideran los creadores de ese producto.

A eso se suma que el monto por el cual las compañías de los tres países están discutiendo, tiene que ver con un cargamento avaluado en 27 millones de euros al año (casi US$30 millones) por concepto de cerca de 17.000 toneladas.

Ahora lo que viene en esta historia es que Colombia esperará a las consultas que se hagan de la Unión Europea buscando una solución amistosa con el orden de 60 días. Allí, según ha insistido el Ministerio de Comercio, es que esperan demostrar que efectivamente existe una situación de dumping como se verificó por parte del Comité de Prácticas Comerciales, además de que aclararon que esto no afecta las relaciones con la Eurozona. A nivel local hay optimismo, después de todo sí fue claro que hubo precios poco competitivos.